Como si se tratase del nombramiento de un nuevo Papa, la Cumbre sobre Cambio Climático aguarda hoy por el humo blanco de un acuerdo que responda a las expectativas y necesidades de la humanidad. Las intensas negociaciones en la madrugada y un encuentro selectivo con 26 dignatarios, en presencia del gobernante estadounidense, Barack Obama, apuntan ahora hacia un “documento salvador” de la Conferencia de las Partes de la ONU (COP15).

El borrador que comienza a trascender en los pasillos del palacio de congresos Bella Center, trata de teñir de optimismo a un ambiente caracterizado hasta ahora por profundas diferencias entre los países ricos y los integrantes del Tercer Mundo.

Dinamarca, con muchos reproches por el manejo maniqueísta de la reunión y la violenta represión policial a manifestaciones de grupos ecologistas y movimientos sociales en Copenhague, se esfuerza por lograr un resultado del evento.

La tendencia principal y más aceptada por la mayoría se refiere a un pacto político de seis meses que sería revisado en un encuentro intermedio y previo a la COP16, con sede en México, según trascendidos.

Sin embargo, el borrador, sujeto a numerosas transformaciones para que sea aceptado por todos, es más preciso y fija un límite de dos grados Celsio al calentamiento global, apoyado con un fondo de 70 mil millones de euros anuales de ayuda a los países en desarrollo en la lucha por el clima.

Los pequeños Estados insulares han denunciado en varias ocasiones que el alza de los termómetros no debe exceder el 1,5 grados, porque de lo contrario la subida del mar puede provocar la desaparición de muchas islas.

Asignaturas pendientes y todavía en debate en esta capital, son la obligación de reducciones de CO2 del bloque de los ricos hacia el 2020, con metas mucho más ambiciosas.

El texto actual admite el reconocimiento a la idea científica de que las temperaturas globales no deberían superar los dos grados y de forma vaga apunta que las partes se comprometen a una respuesta vigorosa mediante una acción nacional e inmediata.

Expertos consultados por Prensa Latina remarcaron que aunque se llegue a firmar un acuerdo vinculante, el mundo está a contrarreloj para ratificarlo e implementarlo antes de que expiren las metas de Kyoto a finales de 2012.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, parece decidido a impedir la debacle de la COP15, y sostiene intensas reuniones con diversos jefes de Estado o Gobierno.

En su discurso esta manana, Ban instó a los líderes de 130 países y a los delegados del resto de los 193 integrantes de la COP15 a cerrar filas, dejar atrás las asperezas y adoptar hoy mismo una declaración trascendental para el mundo.

Empero, la jornada de clausura arrancó con casi dos horas de retraso y a todas luces, la espera será larga por el “humo blanco”. De momento, la blancura de Copenhague es solo por la nieve que cubre la urbe.

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