
Los mecanismos que rigen la vida dentro de los ecosistemas constituyen una importante fuente de inspiración para que el ser humano pueda encontrar principios reguladores válidos de aplicación a sus propios sistemas económicos y sociales. Biomímesis significa literalmente “imitar o copiar a la naturaleza” para diseñar soluciones a problemas humanos.
La Biomímesis presenta una era basada no en lo que podemos extraer de los organismos y sus ecosistemas, sino en lo que podemos aprender de ellos. Este enfoque difiere enormemente de la bio-utilización, que supone cosechar un producto o productor como, por ejemplo, cortar madera para hacer pavimentos o recolectar plantas medicinales.
También es diferente de las tecnologías bio-asistidas que implican la domesticación de un organismo para el cumplimiento de una función, como la purificación bacteriana del agua o la cría de vacas para obtener leche. En vez de todo eso, los expertos en biomimética consultan a los organismos, que les inspiran una idea, ya sea un esbozo físico, un paso en una reacción química o un principio ecosistémico, como el reciclaje de nutrientes. Tomar prestada una idea es como copiar un dibujo: la imagen original permanece para inspirar a otros.
La práctica de la invención biomimética puede producirse desde la biología al diseño o desde el diseño a la biología. Algunos ejemplos son:
- Peru: árbol artificial que elimina día y noche CO2 de la atmósfera
- Sistema inspirado en la fotosíntesis abastece de energía a una casa con sólo cinco litros de agua al día
- Microalgas que capturan el dióxido de carbono y lo convierten en biodiésel
- Coche inspirado en la fotosíntesis
- Techos verdes
- Edificio Consorcio, un edificio con piel verde
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