80.000 renos han muerto de hambre en Siberia por el cambio climático

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Puede que la imagen más icónica del cambio climático sea la de un oso polar abandonado a la deriva sobre un trozo de hielo derritiéndose. Pero el calentamiento global y gradual afecta a más especies y, tristemente, cada vez hay más imágenes emblemáticas de este fenómeno, como los raquíticos frailecillos muertos en las costas de Alaska, las liebres silbadoras de Norteamérica escalando por las montañas en busca de climas más fríos, los carcayús perdidos entre la vegetación y sin rastro de nieve y, ahora, renos muertos de hambre y enterrados entre la nieve siberiana.

La península de Yamal en Rusia, situada en el noroeste de Siberia, se considera la región con más manadas de renos del mundo. Estos animales están adaptados a las temperaturas gélidas y a la nieve. Se dice que cientos de miles de renos deambulan por la zona y que los cría el pueblo indígena de los nénets, que son uno de los últimos pueblos realmente nómadas que pastorean renos.

No obstante, el cambio climático plantea una seria amenaza a estos animales y a las comunidades que dependen de ellos, según un estudio publicado hace unas semanas en la revista Biology Letters. El calentamiento global ha acabado con la vida de al menos 80.000 renos en la Península de Yamal en la última década, tal y como apuntan los científicos. Y se espera que los riesgos no hagan más que aumentar en los próximos años.

En noviembre de 2013, 61.000 renos —casi un cuarto de toda la población local— murieron de hambre en la Península. Los investigadores afirman que se trata del mayor episodio de mortalidad regional jamás registrado.

Pero, ¿por qué ocurrió esto exactamente?

La nieve impenetrable fue consecuencia de la disminución de hielo marino en los mares de Barents y Kara colindantes.

Por culpa de las temperaturas inusualmente cálidas, el derretimiento de hielo produjo elevados niveles de evaporación y humedad, lo cual provocó fuertes períodos de lluvia que empaparon el suelo nevado (un fenómeno que los científicos llaman “ROS” por las siglas de rain-on-snow, o lluvia sobre nieve en español). Los episodios de ROS fueron seguidos por una repentina bajada de las temperaturas que hizo que la nieve se congelara.

Se teme que la próxima hambruna esté a la vuelta de la esquina. El pasado octubre, la extensión del hielo del mar Ártico fue la menor registrada en todos los meses de octubre, según el National Snow and Ice Data Center. La extensión del mar de Kara era “especialmente baja” a principios de noviembre, de acuerdo con los datos que ofreció el centro.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera que los renos son una especie vulnerable. En Rusia, la población de renos se ha reducido más de un 20% desde 1990.

Huffington Post