Agua potable a partir de la niebla del desierto

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En el planeta existen miles de kilómetros de zonas áridas donde la lluvia es un fenómeno poco común y el agua constituye un recurso necesario y escaso. De ahí que algunas especies vegetales y de insectos requieran extraerlo de forma poco usual desde uno de los lugares más insospechados: el aire, o para ser más precisos, la niebla.

No es una sorpresa que la ciencia haya creado ya una forma de aprovechar esta fuente de agua a través de procesos artificiales de extracción y el método se encuentre disponible ya en unos 17 países.

Por lo general, estos sistemas consisten en mallas verticales de plástico que forman redes encargadas de atrapar el agua disponible en forma de pequeñas gotas condensadas en el aire.

Sin embargo, nuevas investigaciones realizadas por el Instituto tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, y la Pontificia Universidad Católica en Santiago de Chile, ha puesto en duda la eficacia de los sistemas actuales en condiciones de niebla espesa, ya que los materiales y la separación de los filamentos dificulta un aprovechamiento menor al 2% del recurso disponible en condiciones de niebla moderada, por lo que de acuerdo con la investigación, el sistema puede mejorarse a través de mallas más finas que lograrían extraer cinco veces más líquido.

El equipo de investigación ha determinado que colocar varias mallas desplegadas en serie y controlar su tamaño, estructura y composición química es de vital importancia para optimizar la recolección del líquido. Los resultados hasta el momento apuntan a favor del acero inoxidable con un espesor tres o cuatro veces más alto que el del cabello humano y una separación similar entre las fibras, como la mejor formula para hacer más eficiente la recolección y abastecer agua potable a quienes habitan en regiones áridas.