
Por:RAFAEL POCH. Hoy casi el 80% de la energía consumida en Alemania procede de fuentes fósiles y nucleares. Las renovables, eólica, hidráulica, biomasa y solar, que hoy generan el 20% de la electricidad, responderán del 35% en 2020 y del 80% en 2050. El Energiewende, la reconversión energética, es la gran estrategia de futuro de Alemania en la actual crisis. Una estrategia respaldada por inversiones millonarias.
“Ningún otro país industrializado está saltando a tal ritmo hacia la era de las renovables”, señala la propaganda de las compañías energéticas alemanas. La realización exitosa de este cambio es algo más que una cuestión de imagen: está estrechamente relacionada con la competitividad de la fábrica Alemania.
La clave del cambio es la energía eólica. Hoy genera el 8% de la electricidad, tras haber casi triplicado su peso en diez años. Para 2030 duplicará lo que hoy producen las nueve centrales nucleares aun operativas, la última de las cuales habrá cerrado en 2022. Al día de hoy, hay 29 parques eólicos marinos aprobados, 26 en el Mar del Norte y tres en el Báltico, con otros cien proyectos esperando aprobación, pero la gran demanda se concentra en el sur, lo que impone una gran obra de transporte en dirección Norte-Sur.
En los próximos diez años se van a construir 3.800 kilómetros de nuevas redes de muy alta tensión.
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