
Por: Andrea Perez
Las infecciones urinarias son muy frecuentes y casi nadie está libre de ellas, pero las mujeres somos las más propensas a ellas. Un 70 por ciento de éste género sufre algún tipo de infección urinaria a lo largo de su vida.
La cistitis es una inflamación de la vejiga urinaria que puede producirse acompañada de una infección o no. Aunque los antibióticos son un remedio eficaz contra la cistitis y otras infecciones urinarias, su uso no está exento de efectos secundarios, por lo que cada vez más sociedades científicas recomiendan que se reduzca el recurso a estos tratamientos y se sustituya o se complemente con otras opciones, como la medicina natural.
La bacteria “escherichia coli” es la causante de la cistitis, la cual está alojada en el intestino, pero cuando queda retenida en las vías urinarias inferiores el proceso desemboca en infección.
Las infecciones del tracto urinario representan entre un 5 y un 10 por ciento de las consultas de Atención Primaria, el 30 por ciento de las de Urología y miles de ingresos en urgencias.
La cistitis es más común entre las mujeres por factores anatómicos, pues el tamaño de su uretra es menor que la de los hombres y las bacterias acceden con más facilidad a las vías urinarias. Sin embargo, existen otros factores que también favorecen su aparición, como la genética, los hábitos de higiene y los cambios climáticos, especialmente los ambientes fríos y húmedos, tan propicios es esta época del año. La causa inmediata de la cistitis es la inflamación de la vejiga, lo que conlleva síntomas como presión en la parte inferior de la pelvis, dolor o escozor miccional, necesidad frecuente de orinar, orinas turbias y de color intenso y en ocasiones sangre en la orina.
Un estudio realizado por la Universidad Católica de Roma y, publicado por la revista «Scandinavian Journal of Urology and Nephrology», demuestra que el consumo de cranberry puede prevenir de forma significativa la aparición de síntomas de enfermedades urinarias. Otra investigación de la Universidad Ulleval de Oslo, concluye que el fruto del cranberry sirve tanto para prevenir como para tratar, conjuntamente con antibióticos, las infecciones sintomáticas del tracto urinario en las mujeres. El cranberry forma una barrera de protección, produce una modificación en la forma de la Escheria Coli, tornándola inofensiva y evitando su acumulación.
El Cranberry es el único arándano que ha demostrado prevenir y controlar las infecciones del tracto urinario recurrentes, crónicas y antibiótico-resistentes. Además y por ser un producto natural ofrece un excelente perfil de seguridad, sin efectos colaterales informados. Aunque los antibióticos son el tratamiento común, las bacterias han aumentado su resistencia; por eso plantas como el cranberry suponen un magnífico complemento al tratamiento de estas dolencias.
Recomendaciones para prevenir las infecciones urinarias:
1. Ingerir un mínimo de 1,5 litros de líquido al día, para eliminar más rápido las bacterias del aparato urinario.
2. Orinar cada 2-3 horas, aunque no se tengan ganas, hasta la última gota y sin interrupciones, ya que el crecimiento bacteriano es mayor cuando la orina permanece en la vejiga.
3. Orinar antes y después de haber mantenido relaciones sexuales. La actividad sexual incrementa de por sí el riesgo de infección 40 veces, aunque algunas prácticas sexuales lo aumentan aúm más.
4. Lavar, con jabones neutros, de delante hacia atrás, para evitar la contaminación. Secar en la misma dirección. El 80% de las bacterias que provocan infecciones urinarias provienen de las heces. No se recomiendan las duchas vaginales.
5. Orinar después del baño en piscina y ríos.
6. Utilizar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas.
7. Combatir el estreñimiento y no posponer la evacuación, para que los gérmenes no puedan colonizar los tejidos cercanos al tracto urinario.
8. Ducha en lugar de baño para higiene diaria.
9. Reconsiderar el uso de diafragma, ya que presionan la uretra y dificultan el vaciado de la vejiga. Su uso está asociado a mayor frecuencia de infección. Lo mismo ocurre con los tampones si las infecciones urinarias suelen aparecer en el periodo premenstrual.
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