El Concejo Deliberante argentino aprobó una iniciativa prohibiendo el uso de bolsas plásticas que no sean biodegradables en los comercios de la ciudad, por lo que los almacenes, mercados, supermercados y comercios de casi todos los rubros se verán imposibilitados legalmente de seguir ofreciéndoselos a sus clientes, por lo que deberán ser recambiados por biodegradables (papel, y algunos tipos de plásticos) o bolsas de malla reutilizables, las viejas bolsas de almacén que fueron muy populares hasta que quedaron obsoletas por las que hoy se prohiben.
De todas maneras, la prohibición recién comenzará a tener vigencia dentro de dos años.
La iniciativa fue aprobada por unanimidad, y tiende a restringir buena parte de los elementos que constituyen un problema de carácter ecológico en el tratamiento de residuos.
Se trata de una recomendación que hacen las principales organizaciones ecologistas y que va imponiéndose en distintos lugares del mundo. Además, se debe tener en cuenta que se trata de un derivado del petróleo.
El mejor residuo es el que no se genera y el reciclaje debe ser la última opción. Hay que acostumbrarse a llevar sus propias bolsas (las de tela son las más adecuadas), cuando vamos de compras. En varios países europeos los que van con las manos vacías, reciben las de plástico, pero previo pago. Algo que al menos simbólicamente expresa que cuestan recursos, que no son un regalo. Algunos fabricantes han introducido recientemente bolsas de plástico biodegradables, a base de polímeros de almidón o ácidos polilácticos que no contienen derivados del petróleo y que pueden transformarse en compost. Pero la cuota de mercado de estas bolsas es de menos de uno por ciento porque su precio es mayor.
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