Por: Pedro Suárez
La renegociación de las concesiones petroleras en Río Negro debe poner especial énfasis en las medidas necesarias para prevenir y reducir los incidentes de contaminación por hidrocarburos, establecer programas de forestación a cargo de las empresas, y exigir la remediación de piletas y pozos abandonados.

La inminente renegociación de algo más de 20 concesiones de explotación petroleras en Río Negro, más allá de las controversias que ha despertado porque el actual gobierno provincial asumirá compromisos que se extenderán luego de finalizada su gestión, debe poner especial énfasis en las medidas necesarias para prevenir y reducir los incidentes de contaminación por hidrocarburos, establecer programas de forestación a cargo de las empresas concesionarias, y exigir la remediación de piletas y pozos abandonados.

Ejemplos
Hasta hace algunos años el daño ambiental imputado a la industria petrolera tenía un carácter localizado o, cuanto más, general. Quizás el desastre más conocido sea el provocado en 1989 por el petrolero Exxon Valdéz, que sigue ensuciando Alaska 21 años después del vertido.

Otros casos similares han ocurrido en distintos lugares del planeta y la contaminación alcanzó una escala impensada el pasado 20 de abril como consecuencia del accidente y posterior derrame de petróleo de una plataforma de perforación en el golfo de México.

En Río Negro se han registrado numerosos escurrimientos de petróleo en la cuenca del río Colorado a partir de 1992, que se multiplicaron en 1994, 1997 y tuvieron su pico máximo en 1999, cuando un derrame ocurrido en los yacimientos Puesto Hernández, Desfiladero Bayo y Puesto Molina contaminó más de 200 kilómetros de cauce, hasta la represa Casa de Piedra.

De todos modos, las catástrofes no sólo tienen lugar en zonas costeras o son protagonizadas por buques tanques o instalaciones petroleras off shore. Hay un impacto global de la combustión de combustibles fósiles que ha provocado distintas reacciones por su impacto sobre el medio ambiente.

Advertencia
Entre los gases causantes del efecto invernadero sobresale el dióxido de carbono (anhídrido carbónico) y la combustión fósil es la principal responsable de su emisión. No hay forma de eliminarlo si no es por el mecanismo natural de la fotosíntesis vegetal. Para reducir su emisión hay que evitar la desforestación y consumir menos hidrocarburos.

Se desprende de lo señalado que la renovación de las concesiones petroleras en el ámbito provincial no debe limitarse a la negociación de nuevas y mayores regalías y al control efectivo de los volúmenes de producción, sino que debe incluir las previsiones necesarias para limitar la afectación del medio ambiente y garantizar la remediación de los casos existentes.

En otro orden, la matriz de energía primaria mundial está dominada por los combustibles fósiles (80%) y del universo de estos combustibles el más importante es el petróleo, con una participación relativa del 40%. Le siguen el carbón con el 23% y el gas natural con el 17%.

Los científicos han calculado que aproximadamente un 70% de las emisiones de anhídrido carbónico proviene de los combustibles fósiles, de modo que en un mundo dependiente en un 80% de la energía obtenida de esas fuentes la necesidad de reducir las emisiones también debe impactar en las políticas energéticas, de modo que la renovación de las concesiones petroleras en el ámbito provincial debe incluir las previsiones necesarias para que las empresas inviertan en programas de forestación.

Más factores
Otros factores de contaminación del medio ambiente en las áreas productoras de hidrocarburos son las piletas abandonadas, cuya remediación para evitar el impacto localizado suele ser omitida por la industria petrolera debido a los elevados costos que representa, en particular si existen en el área napas de aguas subterráneas, ríos o lagos que se desea proteger.

Así también, el abandono de pozos de perforación sin tomar las adecuadas medidas ecológicas, produce un impacto ambiental localizado. Una buena práctica supone taponar con cemento todas las formaciones permeables que hayan quedado sin entubar, de manera de cuidar el recurso subterráneo y el medio ambiente.

En consecuencia, la remediación de las piletas y de los pozos abandonados de la industria petrolera en Río Negro frente a la posibilidad de contaminación del medio ambiente, debe ser exigida también en la eventual prórroga de las concesiones petroleras.

En el contexto argentino, y en Río Negro en particular, ya que es el caso que nos ocupa y preocupa, no puede admitirse que el desarrollo petrolero omita abordar la problemática ambiental. No hacerlo tendrá una repercusión negativa en la actual calidad de vida y dejará una pesada herencia a las futuras generaciones.

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