Chile Atacama Solar Challenge: Carrera de autos solares en desierto chileno

Parecen naves espaciales, pero son autos impulsados por la energía del sol que cae en el desierto de Atacama (norte de Chile), que por estos días acoge la “Atacama Solar Challenge“, un desafío de mil 300 km para mostrar que América Latina puede crear tecnología punta.

“Enfréntate al desierto más árido del mundo”, reza un cartel que anuncia la segunda edición de esta carrera única en América Latina. El estilo futurista de los autos contrasta con la dureza del clima y el paisaje uniforme del norte chileno que alberga al desierto más seco del planeta.

Son 15 los equipos que lograron participar en la competencia, provenientes de Chile, Argentina y Venezuela.

La mayoría de los vehículos son aerodinámicos y constan de una nave rectangular y plana, forrada con placas solares que recogen la energía que luego se almacena en una batería. En el centro, un cubículo alberga al piloto.

El auto Antu Nekul, de la chilena Universidad de Concepción, cuenta con un motor eléctrico alimentado por la energía que reciben las celdas solares -que transforman en corriente automáticamente- y la almacenada en las baterías.

Tiene 244 celdas solares, pesa 300 kg y su ‘peak’ de energía es de 950 watts.

Los elementos que marcan la diferencia entre los autos son su ligereza, la eficiencia energética de sus placas solares y su proceso de fabricación, acorde al presupuesto que cada uno consiguió.

Todos los detalles son importantes: desde el peso del piloto, que según establecen las bases debe ser estrictamente de 80 kg, hasta el ángulo en que caen los rayos de sol a medida que avanza la carrera.

Una estación meteorológica, que informa de las condiciones de viento y radiación, acompaña la competencia, y cuando finalizan las etapas los autos siguen captando el sol, con sus placas inclinadas para captar la máxima radiación posible y recargar baterías para la siguiente jornada.

Cinco universidades chilenas compiten en esta carrera con sus mejores prototipos, exhibiendo el talento de los futuros ingenieros, que buscan encaminar a Latinoamérica hacia un modelo más equilibrado, que no sólo se base en la exportación de materias primas.

El mercado de las placas fotovoltaicas pertenece en un 90% a China, con quien no se puede competir en precios. Pero Chile es el país con más potencialidad en energía solar del mundo.

Es la misma paradoja que con las baterías. Se compran en China, pero el litio del que están hechas seguramente viene de Chile”, el primer productor mundial de este mineral.

Por primera vez también participa un equipo de Venezuela, el USB solar, de la Universidad Simón Bolívar.





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