Cómo hacer un libro con material reciclado

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En la era de los libros digitales, una pequeña editorial de la ciudad cubana de Matanzas (oeste) brega desde hace un cuarto de siglo por crear, como en la Edad Media, obras “incunables” con páginas ilustradas a mano.En la fabricación de los tomos los diseñadores usan papel reciclado y materiales orgánicos.

Son libros que son un poco más humanos, donde ponemos nuestro corazón, nuestro espíritu”, dice la diseñadora de libros Estela Asión Ilarte. Porque en cada diseño, en cada resultado, digamos hay un poco de dolor de los huesos, el dolor de las manos, de la cervical. Es un libro que está más cerca del hombre que el libro que sale de un poligráfico, de una impresora.

La editorial Vigía existe desde hace más de 25 años. Y desde entonces de cada libro se editan solo 200 ejemplares. Para fabricarlos se utiliza el papel reciclado, así como otros materiales orgánicos tales como trozos de madera, escamas de peces e incluso posos de café.

Augustina Ponce Valdés, directora de Ediciones Vigía, explica: “La idea del material pobre es porque el principio de la editorial es precisamente demostrar que a partir de la humildad se pueden hacer grandes cosas y objetos de arte, y que la belleza no está ceñida con el material, está ceñida con el alma y la intención, que el artista pone en él, en lograr el acabado de la obra. Así que por eso, para demostrar que de una caja de embalar se puede hacer un libro”.

La plantilla de la editorial es pequeña. Apenas cuenta con una decena de personas. Algunos de ellos creen que, una vez editados sus libros, se venden demasiado baratos, para lo mucho que se esfuerzan en crearlo. Los diseñadores de Vigía aseguran que de su imprenta no salen dos libros iguales, ya que cada artesano tiene su propio estilo. Y es por eso por lo que no dudan de que ni en el esta época de la digitalización de los documentos impresos les vaya a faltar trabajo.

Laura Ruiz, la editora principal de Ediciones Vigía, sostiene: “Nosotros siempre vamos a tener un libro que la persona puede tocar, puede oler, puede respirar y puede hacer con sus manos, lo otro diste mucho de todo eso. Los otros los puedes llevar a la cama y lo puedes meter debajo de tu almohada, pero no tiene calidez, no la tiene. No es posible no la puede tener. Yo creo que para preocuparse pueden estar las grandes editoriales. Yo si estuviera en Fawar, estaría muy preocupada, en Vigía – para nada. Eso no tiene nada que ver, es otra cosa”.

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Los libros de esta empresa ya gozan de fama entre los amantes a los tomos singulares. Éstos se pueden encontrar en las bibliotecas de distintas universidades del mundo, pero además adornan las colecciones de las coleccionistas particulares. De hecho su fama es tal que incluso han viajado a Rusia, Estados Unidos, Canadá y varios países europeos.

“Este libro se parece a los libros de los siglos 14 y 16”, comenta la directora de la Biblioteca de literatura extranjera de Rusia, Ekaterina Guénieva y añade: “En el siglo de la digitalización y de las nuevas tecnologías es una gran felicidad tener un libro, hecho a mano, que fue hecho, a decir verdad, a la manera de los artesanos y encuadernadores medievales”.

De esa manera, los libros de esta pequeña editorial cubana se han convertido en un virtual puente que estrecha y une diferentes épocas, así como a autores y lectores.

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