Como pasar unas fiestas de año nuevo ecologicas

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Las fiestas nos regalan sus placeres: pasar tiempo con gente querida, disfrutar de platos preparados con especial cariño, cantar y bailar… Festejar compensa, siempre que el estrés previo de los preparativos, los gastos, y los excesos etílicos y gastronómicos –saludables en cierta medida- se mantengan dentro de unos límites razonables, y siempre que podamos disponer después de tiempo suficiente para un reparador descanso. Los problemas vienen cuando nos arruinamos y estresamos mas comprando y cocinando porque “toca”, para “quedar bien”, o porque largos años de agresivas campañas publicitarias han ido, poco a poco, colonizando nuestras vidas y haciendo “normal” lo que les interesa a las empresas anunciantes. Y cuando a los contenedores van a parar grandes cantidades de buena comida, y de envases regalos inútiles –éstos últimos a veces se quedan estorbando en casa, que quizás es peor todavía-.

Ideas para no amargarnos en el intento:

Cambiar de hábitos cuesta, y como el consumismo es una constante todo el año (ojalá fuese sólo en estas fiestas!), no es fácil hacer cambios drásticos de un día para otro. Incorporar los cambios poco a poco puede ayudarnos a no quemarnos: un buen cambio al mes son ¡24 cambios! al cabo de dos años. Consumir menos debe servir sirve para quitarnos pesos de encima y vivir mejor… si en vez de saborear los progresos nos agobiamos por lo que todavía nos falta por mejorar puede que nos agobiemos y acabemos dejándolo.

Sacar el tema, explicar los por qués, y buscar acuerdos en familias y grupos puede descargarnos del peso de “no ser menos”. Hacerlo cuesta esfuerzo, pero puede ser muy fructífero a medio plazo (a veces no vemos resultados el primer año). Si proponemos algo a familia y colegas, mejor empezar poco a poco, por los asuntos más “urgentes” y entendibles (por ejemplo intentar que sobre menos comida para que no acabe en la basura). Y proponer de manera abierta, sin imponer ni culpabilizar si no hay receptividad, pues cuando nos sentimos presionad@s solemos cerrarnos en banda.

Algunas ideas para comidas de fiesta:

– Acordar un límite de platos (¿dos y postre?), alguno puede ser más ligero (hay deliciosas recetas basadas en verduras). Podemos proponer que las asistentes nos comprometamos a repartirnos lo que sobre y llevarnos una fiambrera, puede ayudar a toamr conciencia.

– Seamos imaginativos, lo más caro no siempre es mejor. Con alimentos comunes y baratos se pueden confeccionar sabrosos menús, y estas fiestas de fin de año no es la mejor época para comprar ciertos alimentos a buen precioo.

– Mejor calidad que cantidad: menos postres pero hechos en casa, incorporar productos locales y/o de temporada y/o de producción ecológica y/o de comercio justo (sólo en el caso de productos para los que no hay alternativas locales: café, cacao… ). Los mercados y el pequeño comercio local son una opción más sostenible que supermercados y grandes superficies.

Algunas ideas para regalar:

– Podemos intentar acuerdos en los grupos para fijar límites (de número de regalos, de monto a gastar, que sólo valgan regalos hechos a mano…).

– El “amigo secreto” es un juego con el que cada persona de un grupo sólo hace y recibe un regalo. Con antelación, cada persona elige al azar una papeleta en la que encuentra un nombre, que é el de la persoa a la que obsequiará. El misterio, que puede desvelarse o no después de la entrega, aporta intriga y humor al proceso.

– Un dibujo o texto nuestro, un cd grabado con canciones escogidas pensando en la persona querida, un dulce hecho en casa, algo de 2ª mano pero que sabemos que gustará… son regalos que cuestan poco dinero pero valen mucho. Cosas inmateriales como entradas para ir con la persona al teatro o a un concierto, un masaje… son regalos poco consumistas y muy bonitos.

– Si regalamos algo material, que sean cosas que la persona usará (podemos informarnos antes de que necesita). La comida o bebida seguramente no acabará en la basura ni apalancada en un armario: un buen queso, un vino especial, un buen café de comercio justo… Un buen producto artesano (local) tambié es un bonito capricho, ya que sus precios (justísimos pero elevados para lo que hoy días nos parece normal pagar) hacen que a menudo lo pensemos dos veces antes de comprarlos.

– Los regalos a las niños, un temazo. Regalarles tiempo y antención, escucharles, aprender a jugar con ellas y ellos… es el regalo que más necesitan, valoran y agradecen. En el 99,9% de los casos tienen más cosas de las que necesitan, añadir una más supone hacerles un flaco favor. Un buen regalo, por ejemplo, puede ser llevarles al teatro o a conocer algún lugar bonito del entorno. Si compramos juguetes, la sencillez y la durabilidad son valores a tener en cuenta. Y mejor hechos de materias primas naturales (madera, algodón…), y sin componentes electrónicos, pilas, plásticos…