Cuba y Brasil criticaron hoy el papel de Estados Unidos en el fracaso de la reciente cumbre de Copenhague. Fue “un paso atrás” en la meta de prevenir o mitigar el cambio climático, además de que en ella “hubo un Obama (presidente de Estados Unidos) imperial, arrogante, que no escucha, que impone posiciones e incluso amenaza a países en desarrollo”.
En Copenhague no se tomó ninguna decisión en relación con compromisos vinculantes de naturaleza política o de derecho internacional, y no hubo acuerdo… sólo hubo una componenda ambigua y engañosa, a espaldas de la conferencia, negociada por el presidente Obama con un grupo de países y que después se trató de imponer a los otros.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, también criticó la posición de Estados Unidos en la cumbre, y estimó que su meta de reducción de emisiones de dióxido de carbono fijada en 17 por ciento, en relación con 2005, es muy pobre y llamó a otros países a evitar cualquier compromiso.
Lula también responsabilizó a Estados Unidos del fracaso de la cumbre, porque nunca ratificó el Protocolo de Kyoto, y ello llevó a países desarrollados de Europa, además de Japón, a buscar “anular” ese tratado para eludir los compromisos que asumieron en la reducción de emisiones.
Ecuador, a su vez, culpó a los países desarrollados del “fracaso total” de la cumbre, pues no se logró ningún acuerdo concreto entre esas naciones para reducir la producción de gases de efecto invernadero.
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