Crece en todo el continente y lo llaman el árbol de la muerte

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La orden la dio Ashoka El Grande, emperador de India, y se dice que fue bajo este mismo árbol que Buda alcanzó la iluminación. Ashoka le otorgó estatus de realeza a la rama, y la plantó en un vaso de oro sólido.

Esta historia, basada en el poema épico el Maja-vansha (“El gran linaje”), gira en torno a una especie de higuera que los científicos llaman Ficus religiosa. Sin embargo, esta no es la única especie de ficus. Hay más de 750 tipos, y ninguna planta ha influido tanto en la imaginación en el transcurso de la historia.

El temido árbol crece en paisajes idílicos y puede alcanzar alturas imponentes. Sus ramas a veces reposan sobre la arena y te invitan a descansar sobre ellas. O si están altas, te llaman a protegerte de la lluvia o el sol bajo su sombra. Sus raíces se entierran en la arena y sus troncos a veces son el destino de las olas del mar. Sus frutos, muy parecidos a las manzanas, son aromáticos, dulces y sabrosos. Sin embargo, es una de las especies más intocables, y tiene el dudoso honor de estar registrado en el Libro Guinness de los récords como el árbol más peligroso del mundo.

Alerta:

Todas las partes del manzanillo son extremadamente venenosas y la interacción o ingesta de cualquier parte de este árbol puede ser letal”.
Instituto de Ciencias de Alimentos y Agricultura de Florida.

Como su nombre dice Hippomane mancinella. Ese es su nombre científico. Según el Instituto de Ciencias de Alimentos y Agricultura de Florida, Hippomane viene de las palabras griegas hippo, que significa caballo, y mane se deriva de manía, o locura.

El filósofo griego Teofrasto (371a.C.-287a.C.) nombró así a una planta nativa de Grecia tras determinar que los caballos se volvían locos después de comérsela. Y el padre de la taxonomía moderna, el sueco Carl Linneo, le dio el mismo nombre al nocivo árbol de América.

Más precisamente, al árbol nativo de Mesoamérica y las islas del Mar Caribe, que crece en las costas desde Florida, EE.UU., hasta Colombia, y en algunos lugares está marcado con cruces rojas o placas de alerta.

Manzanilla de la muerte. Ese es uno de sus nombres comunes, los que usan quienes viven con ellos. También es conocido como Manzanilla de la arena y Manzanilla de playa, aunque el árbol de la muerte es quizás el apelativo que más describe su realidad. Su savia lechosa contiene el potente irritante de forbol.

Con sólo rozarlo al pasar, tu piel puede quedar horriblemente escaldada. Refugiarse bajo sus ramas durante una lluvia tropical también puede ser desastroso, pues hasta la savia diluida puede causar una erupción cutánea extrema.

Quemar estos árboles también es mala idea. El humo te puede cegar temporalmente y causarte serios problemas respiratorios.

Pero a pesar de que los efectos son desagradables, el contacto de la piel con este árbol tropical no es fatal.

La amenaza real viene su pequeña fruta redonda, pues comérsela puede causar vómitos y diarrea tan severos que deshidratan el cuerpo hasta el punto de no retorno.









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