¿Crees que hace calor? Pues espera a ver lo que viene

0001calor1

En ‘Mashable‘, Andrew Freedman desgrana varios fenómenos actuales que a primera vista parecen desastres naturales inevitables. En realidad, afirma, están causados por el ser humano porque tienen relación con el calentamiento global.

Una película de terror

En Estados Unidos se están batiendo récords de temperatura tan a menudo que las noticias del tiempo se escriben casi solas. Una buena época para ser redactor con crisis de creatividad y mala para todo lo demás. Las olas de calor están relacionadas íntimamente con el cambio climático, lo que no tanta gente sabe es que las lluvias torrenciales también. Las precipitaciones con este clima son más rápidas y destructoras.

Los registros de las temperaturas en el mundo de estos últimos 15 meses son los más altos desde que tenemos noticia. Hemos tenido el enero más caluroso, el febrero más caluroso… así con cada uno de los 15 meses. Este año es casi seguro que superemos el récord del año pasado, entre otras cosas porque julio fue el mes más abrasador a nivel mundial desde que tenemos datos (1880). En Kuwait, a mediados de julio, el termómetro llegó a marcar 54 grados.

¿Recuerdan El Niño, el huracán que nos aterrorizó en 1997-1998? Ahora las temperaturas son mucho mayores y con ellas el riesgo de que se repitan estas situaciones. A pesar de que en la Cumbre del Clima de París de 2015 se firmó un compromiso internacional histórico (195 países acordaron lograr que la temperatura mundial fuera, como mucho, 1,5 grados más que en la época preindustrial), en 2016 ya hemos alcanzado ese nivel crítico y se prevé que continúe subiendo.

 

Esta es la razón por la que quieren que el Artico se derrita. Primer crucero de lujo atraviesa el Polo Norte por el deshielo del cambio climático

 

Lo extremo es normal

El calor que calificábamos de ‘extremo’ hace solo 10 años, ahora es lo normal. En marzo, el Ártico registró una pérdida de hielo histórica que se mantuvo hasta mayo, y ahora sigue subiendo a un ritmo superior al promedio, incluso para ser verano. La NASA está diseñando un sistema que medirá con más exactitud el espesor de hielo desde el espacio, pero lo que sabemos es alarmante. El hielo que se pierde no da signos de recuperarse, y lo que en la década pasada hubiera protagonizado titulares en todo el mundo es la “nueva normalidad”, según Walt Meier, científico experto en hielo marino: “Nos estamos acostumbrando”.

 

Organización Meteorológica Mundial: “No lo esperábamos”: 2016 en camino a convertirse en el año más cálido de la historia

 

Centrarnos solo en un periodo de tiempo geológicamente insignificante como estos 10 años podría llevar a alarmas injustificadas, pero basta comparar los mapas de los años veinte del siglo pasado y los de ahora para caer en el pánico. Nuevos cálculos que debemos, entre otros, a John Walsh (ahora en la Universidad de Alaska), Mick Kelly (ahora jubilado) y William Chapman (Universidad de Illinois), expertos en recuperar y digitalizar datos del clima (examinando los de fuentes como la Marina estadounidense, la Oficina Meteorológica de Reino Unido o el Instituto Meteorológico de Dinamarca), han mostrado que el hielo del Ártico está en su nivel más bajo desde que empezamos a medirlo hace 125 años.
Que no haya hielo donde solía no es una cuestión de paisaje, es una situación potencialmente trágica para el planeta. Hay investigaciones que sugieren una relación entre esto que sucede en el Ártico y la sequía que asola California este verano, por ejemplo, haciéndola arder.

El futuro es bastante peor que el presente, según cálculos publicados en ‘The New York Times’ basándose en datos meteorológicos reunidos por Ed Maurer, de la Universidad de Santa Clara, y en pronósticos sobre emisión de gases del World Climate Research Programme. Si no hacemos algo eficaz pronto -es decir, si seguimos tal y como lo estamos haciendo-, a finales de este siglo los días con temperaturas medias cercanas a los 40 grados se dispararán, haciendo realmente complicado trabajar, dormir, comer buena comida, beber agua potable o simplemente respirar.

El año pasado en EEUU, el calor fue la segunda causa de muertes achacadas a fenómenos climáticos. Murió más gente a causa de las altas temperaturas que de tornados, huracanes, ráfagas de viento, rayos… La mortalidad fue más del doble por calor que por frío, y recordemos que estamos hablando de EEUU, donde tienen California pero también Alaska, Nueva Inglaterra o Nueva York, lugares que pueden ser realmente frios.

Es claro que las medidas tienen que ser más y cumplirse más a rajatabla. Si no reaccionamos, no harán falta un meteorito gigante, extraterrestres ni oscuras conspiraciones. Para acabar con la vida tal y como la conocemos, quizá solo tenemos que seguir con nuestra vida. Relajarnos en el sofá con un refresco y disfrutar del apocalipsis.