El calentamiento global, un problema mayor que el coronavirus

Los principales líderes del mundo, sin distingo de idiosincrasia, pareciera que se han puesto todos de acuerdo para buscar la manera de enfrentar al coronavirus COVID-19. Lo han hecho el presidente de China Xi Jinping, el ruso Vladimir Putin y el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump. También las principales cabezas de la Unión Europea. Hoy el jefe de Gobierno de España declaró el estado de alarma por 15 días.

Calificada por la Organización Mundial de la Salud como pandemia, el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 tiene al mundo en ascuas. Más de 130 mil infectados ha dejado hasta ahora, con 5.091 fallecidos.

No obstante, hay una enfermedad que comenzó antes del 31 de diciembre, fecha en que se declaró en Wuhan el brote, y a la que no se le ha prestado la misma atención. Lo ocurrido en la COP25, donde fue imposible llegar a un acuerdo para regular el mercado de carbono, es una muestra fehaciente de ello.

Y es que el calentamiento global tiene consecuencias importantes sobre millones de personas en el mundo. Afecta la salud, la comida y el hogar. Asimismo pone en riesgo la vida marina y los ecosistemas.

“El coronavirus es una enfermedad que esperamos que sea temporal, con impactos temporales, pero el cambio climático ha estado allí por muchos años y se mantendrá por muchas décadas, y requiere de acción continua”, afirmó el secretario general de Naciones Unidas.

António Guterres dijo: “No vamos a combatir el cambio climático con un virus. Aunque se le debe dar toda la atención necesaria, no podemos olvidarnos de la lucha contra el cambio climático, y los demás problemas que enfrenta el mundo”, dijo.

Durante la presentación esta semana del informe sobre el Estado del Clima Mundial publicado por la Organización Meteorológica Mundial se ahonda en cada uno de los indicadores climáticos:

Gases de efecto invernadero

De acuerdo a la proyección preliminar de las emisiones mundiales de dióxido de carbono por la quema de combustible en el primer trimestre se puede prever un incremento de las emisiones del 0.6%.

“El dióxido de carbono llegó a 408 partes por millón en la atmósfera, que es 150% más que el nivel preindustrial. Y el metano llegó al 260% por encima del nivel preindustrial”, explicó Maxx Dilley, director adjunto del departamento de servicios de la citada Organización Meteorológica Mundial.

Sobre los océanos, el informe reveló que a dos kilómetros de profundidad, el contenido calorífico batió el récord de 2018. Más del 90% del calor atrapado por los GEI están siendo absorbidos por los océanos.

El calentamiento de estos cuerpos de agua conlleva repercusiones generalizadas para el sistema climático y contribuye en más de un 30 % a la subida del nivel del mar a raíz de la expansión térmica del agua marina.

Se estima que desde mediados del siglo pasado, el inventario de oxígeno oceánico en todo el mundo ha caído entre 1% y 2%, esto equivale a entre 77.000 y 145.000 millones de toneladas.

“La desoxigenación, junto con el calentamiento de los océanos y la acidificación de sus aguas, se considera una de las mayores amenazas para los ecosistemas oceánicos y el bienestar de las personas que dependen de ellos. Según las previsiones, con un calentamiento de 1,5 °C los arrecifes de coral serían reducidos a entre un 10 y 30% de lo que son hoy en día, y solo quedaría un 1% si el calentamiento alcanzara los 2° C”, indica la OMM.

La pérdida del hielo marino continuó acentuándose en el Ártico y desde el 2016, en la Antártida se ha presentado una reducción en la superficie de hielo alcanzando niveles mínimos sin precedentes.

Impacto del calentamiento global para los humanos y la biodiversidad

En Australia, la India, Japón y Europa las altas temperaturas afectaron a la salud y el bienestar de la población. Los cambios en las condiciones climáticas desde 1950 facilitan la transmisión del virus del dengue, que se ha multiplicado drásticamente en las últimas décadas. El año pasado, en el continente americano, se identificaron más de 2.800.000 casos sospechosos y confirmados, con 1.250 muertes.

La OMM indicó en su informe anual que “la seguridad alimentaria se deterioró claramente en 2019 en algunos países del Cuerno de África a causa de los fenómenos climáticos extremos, los desplazamientos, las situaciones de conflicto y la violencia. A finales de 2019, se estima que aproximadamente 22,2 millones de personas (6,7 millones en Etiopía, 3,1 millones en Kenya, 2,1 millones en Somalia, 4,5 millones en Sudán del Sur y 5,8 millones en el Sudán) padecieron de un elevado nivel de carestía de alimentos”.

Eventos climáticos extremos

Unos 2.500 millones de dólares en pérdida dejaron las inundaciones en el norte de Argentina y Uruguay. También Brasil se vio afectado. Mientras, Australia experimentó el año más seco del que se tiene constancia.

Europa fue sacudida por dos grandes olas de calor a finales de junio y julio. En Vérargues (Francia) se alcanzó un récord de 46,0 °C (1,9 °C por encima del récord anterior). Lo mismo ocurrió en Alemania (42,6 °C), los Países Bajos (40,7 °C), Bélgica (41,8 °C), Luxemburgo (40,8 °C) y el Reino Unido (38,7 °C). En la nórdica Helsinki, capital de Finlandia, se alcanzó la temperatura más alta de la que se tiene constancia en esa ciudad (33,2 °C el 28 de julio).

“Estas olas de calor no solo causan muertes, pero también afectan a aquellos que tienen que estar afuera trabajando en esas temperaturas. Entonces también tiene un impacto económico, no solo en la salud”, agregó Dilley.

El impacto del calentamiento global hizo que la temporada de incendios forestales superara el promedio en Siberia y en Alaska. Asimismo, la destrucción de más de 2.000 viviendas y unos siete millones de hectáreas de superficie calcinada quedaron en Nueva Gales del Sur y Victoria, en Australia.

Sobre los ciclones tropicales, la OMM indicó que en 2019 la actividad estuvo por encima de la media en todo el mundo. Solo en el hemisferio norte se produjeron 72.

“El virus tendrá un impacto económico a corto plazo, pero las pérdidas serán masivas si pensamos en el calentamiento global. Estamos hablando de un problema de mayor magnitud, con consecuencias en la salud de las personas y en nuestras sociedades mucho más graves”, indicó Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

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