
Por: Laura Gallego
Las recientes catástrofes petroleras del Golfo de México y de las costas de China provocaron múltiples cuestionamientos sobre la viabilidad de la extracción petrolera en alta mar. Sin embargo, el peor derrame de crudo de la historia es el que se está produciendo en el delta del río Níger, donde hace más de 50 años los constantes vertidos tóxicos causan pérdidas de vidas y graves alteraciones al medioambiente.
Con la masiva atención de los medios hacia el desastre en el Golfo de México, se corre el riesgo de olvidar que en el delta del Níger, en Nigeria, cada año se derrama aproximadamente la misma cantidad de crudo que en el yacimiento de BP en el Golfo de México en los pasados meses. Y el desastre de Nigeria se ha prolongado ya durante cincuenta años, sin interrupción.
Desde el inicio de la extracción de crudo en Nigeria, en 1958, se calcula que 15,1 mil millones de litros se han derramado en el suelo, en el río y en el mar. La empresa petrolera Shell echa la culpa de los desastres a los sabotajes. Pero también sin sabotaje, el deficiente mantenimiento de los oleoductos y las instalaciones puede causar un desastre ecológico de enorme magnitud.
El petróleo de mejor calidad del mundo anega poblados enteros; plantaciones y tierras agrícolas; y los frágiles bosques de manglares de uno de los ecosistemas más importantes del mundo. Contamina pozos de agua potable y acaba con el medio de vida de miles de personas. Es un goteo constante. O un grifo abierto.
Con 606 campos de petróleo, el delta del Níger suministra el 40% de las importaciones de crudo de Estados Unidos y es la capital mundial de contaminación por hidrocarburos. La esperanza de vida en sus comunidades rurales, la mitad de las cuales no tienen acceso al agua potable, se ha reducido a poco más de 40 años en las últimas dos generaciones. Los habitantes culpan al petróleo que contamina sus tierras.
Las compañías petroleras simplemente no hacen caso.A los legisladores no les importa y la gente debe vivir con la contaminación a diario. Cuando veo los esfuerzos que se están realizando en EE.UU, siento mucha tristeza por la doble moral. Lo que hacen allí o en Europa es muy diferente.
Es imposible saber exáctamente cuánto petróleo se derrama en el Delta del Níger cada año porque las empresas y el gobierno lo mantienen en secreto. Sin embargo, hay dos importantes investigaciones independientes que indican que en cada uno de los últimos cuatro años, se ha derramado entre el mar, los pantanos y la propia tierra tanto como se ha perdido en el Golfo de México hasta ahora.
Sólo Shell ha sido denunciada por más de 1.000 casos de derrames. La compañía admite haber vertido 14.000 toneladas en 2009, fundamentalmente en dos incidentes: uno en el que la empresa afirma que los ladrones dañaron una boca de pozo en su campo de Odidi y otro donde los milicianos bombardearon el oleoducto Trans Escravos. Porque Shell, que trabaja con el gobierno nigeriano, dice que el 98% de todos sus vertidos son producto del vandalismo, robo o sabotaje por parte de la población o grupos rebeldes, y sólo una cantidad mínima por el deterioro de la infraestructura.
Si bien esto puede ser verdad en un pequeño número de casos, la gran mayoría de los derrames se deben a tuberías viejas, oxidadas y sin mantenimiento, a los corroídos gaseoductos, estaciones de bombeo semi abandonadas y cabezas de pozo viejas. Así como al hecho de que muchas tuberías pasan frente a zonas urbanizadas, incluso por delante de las casas de la gente, y por lo tanto son más vulnerables a los daños accidentales. Su negación de la responsabilidad también pasa por alto que las tuberías se encuentran cerca de los estanques de pesca, arroyos y tierras de cultivo, con el consiguiente deterioro de las condiciones de salubridad.
Lo peor puede estar por venir, ya que la industria se esfuerza por extraer petróleo de tierras cada vez más remotas y difíciles. Los futuros suministros procederán de alta mar, más profundo y más difícil de trabajar. Cuando las cosas salgan mal, será más difícil responder.
Y mientras tanto, hay una sensación abrumadora de que las grandes compañías petroleras actúan como si estuvieran fuera de la ley. “Está claro que BP ha estado bloqueando una legislación progresista, tanto en EE.UU como aquí. En Nigeria han estado viviendo por encima de la ley. Ellos son ahora claramente un peligro para el planeta. El riesgo de que esto ocurra una y otra vez es muy alto. Deben ser llevados a la corte internacional de justicia
Probablemente, lo mismo que reclamaría la propia Tierra. Si pudiera.
El mundo se preocupa por el derrame en el Golfo, pero en Nigeria es peor
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