
Como si todo el daño ecologico hecho a la flora y fauna del Golfo de Mexico no fuese suficiente, ahora se suma otro problema que sin duda agravará la situacion y es el aumento en los niveles de arsenico del oceano en el area del vertido de crudo.
Derrames como el del Golfo de México interfieren con el sistema natural de filtración de los océanos, lo que permite un aumento de los niveles de arsénico y amenaza a largo plazo la salud de plantas y animales marinos.
Los minerales en el lecho oceánico atraen el arsénico hallado en el agua de mar, se adhieren al veneno y lo entierran bajo capas de arena, cieno y sedimento.
El arsénico está presente en el petróleo. Las fugas de reservas bajo tierra, derrames y aguas de desecho de las plataformas incrementan los niveles del químico en el océano y amenazan el ecosistema marino, así como la cadena alimenticia.
El peligro real yace en la capacidad del arsénico de acumularse, lo cual significa que un derrame subsecuente eleva los niveles de este contaminante en el agua de mar. Los derrames petroleros pueden crear una bomba de tiempo tóxica que, eventualmente, puede amenazar la estructura del ecosistema marino.
El crudo crea una barrera entre el sedimento, con carga positiva, y el agua de mar, de carga negativa, y debilita la atracción magnética entre ambos. El resultado es un doble golpe: más arsénico en el agua y la obstrucción del sistema natural de filtrado, que tradicionalmente mantiene a raya el veneno.
No hay forma de saber cuánto arsénico se vierte actualmente en el Golfo de México debido al derrame en el pozo Macondo de British Petroleoum,. La fuga comenzó luego de la explosión del 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon.
El arsénico adicional del crudo y un dañado sistema de filtración se concentrarán en el ecosistema marino, creando niveles cada vez más peligrosos del veneno, a medida que avanza en la cadena alimenticia.
Oil Spills Raise Ocean’s Arsenic Level, Create ‘Toxic Time Bomb’
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