El futuro que deseamos

Por: Daira Gómez. El futuro que deseamos es el nombre del documento a discutir en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible, denominada Río +20. El tema central de la conferencia, a celebrarse en Río de Janeiro, Brasil, entre el 20 y el 22 de junio próximo, es el concepto de economía verde. La denominación conduce a preguntar si la economía puede tener colores. Sí los tiene.

A la fecha, se ha atribuido a la economía el color café, para hacer referencia a un modelo basado en los combustibles fósiles, que no ha podido abordar apropiadamente el agotamiento de los recursos naturales y no ha sido capaz de resolver la desigualdad social.En este contexto, Río +20 desea otorgarle a la economía el color verde para reafirmar la imposibilidad de lograr el desarrollo sostenible sin seguir un modelo económico correcto, cuyo centro sea la generación del bienestar humano y la equidad social.

Es un modelo que logra el bienestar reduciendo los riesgos ambientales y aprovechando de manera sostenible los recursos naturales. Es, también, capaz de pensar más allá del bienestar de unos pocos, de la comodidad de unos cuantos, para brindar calidad de vida a todos, a nuestra generación y a la futura.La Conferencia Río +20 nos confronta con una serie de preguntas: ¿Qué tipo de futuro deseamos? ¿Deseamos un futuro donde los desastres naturales arrasan poblados y definen una nueva geografía del planeta? ¿Un futuro de pobreza, donde la lucha diaria es conseguir agua y algo de comida? ¿Un futuro que menosprecia la vida digna y llena de oportunidades para todos?Si este no es el futuro deseado, la Conferencia de Río propone a los Jefes de Estado miembros de Naciones Unidas adoptar acuerdos contundentes y asumir la responsabilidad de llevarlos a la práctica. Los acuerdos giran alrededor de numerosos temas críticos, todos de igual relevancia, pero quisiera destacar tres: el agua, las ciudades y el trabajo.Tres elementos clave La Conferencia reafirma el agua como un derecho humano esencial para la vida, reconociendo que, para hacerlo efectivo, es necesario usar eficientemente el agua, incluyendo las aguas residuales, reducir la contaminación y fortalecer las capacidades institucionales para la efectiva gestión de este recurso natural.Las ciudades del futuro requieren de un sistema de transporte eficiente, una adecuada prestación de servicios básicos y acciones efectivas de adaptación al cambio climático, requisitos que obligan a un ordenamiento territorial adecuado.

La Conferencia reconoce la necesidad de apoyar a los gobiernos locales en el logro de este objetivo, brindándoles instrumentos y recursos acordes con la envergadura de la tarea asignada.La economía verde presenta grandes oportunidades para fomentar trabajos decentes, que garanticen los derechos de los trabajadores, en condiciones seguras y con respeto para los valores familiares y sociales. Estos trabajos permitirán un fortalecimiento de la dignidad humana y contribuirán, al mismo tiempo, a erradicar la pobreza.

El futuro que deseamos no se logra con acciones aisladas de los gobernantes. Requiere de un trabajo conjunto de todos los actores de la sociedad: la empresa privada, los sindicatos, los medios de comunicación, la juventud y las organizaciones sin fines de lucro. Ese futuro llegará solamente si cada uno de nosotros asume su responsabilidad en lograrlo.