El macabro laboratorio budista: nuevos hallazgos en el Templo del Tigre agravan el escándalo

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Desde el inicio de la operación policial contra el tráfico de animales en peligro de extinción en Tailandia, que reveló esta semana la macabra realidad que se escondía en el Templo del Tigre, un templo budista muy turístico situado al oeste de Bangkok, el descubrimiento de cada vez más restos de tigres y de una especie de laboratorio agrava la enorme controversia que rodea este caso.

Este último descubrimiento llegó a raíz de la detención de tres personas, un monje budista entre ellos, que intentaban abandonar el templo en un camión cargado de pieles, colmillos y miles de amuletos confeccionados con tejidos de los tigres.

Además de hallarse nuevos restos de cachorros de tigre, pieles y amuletos realizados con sus restos, el laboratorio que ocultaba el templo guardaba al menos una veintena de frascos con formol que conservaban los órganos de estos animales y cuerpos de crías enteras.

Los botes estaban marcados con etiquetas que clasificaban a las crías por sexo, edad y peso, lo que para las autoridades parece confirmar el hecho de que se utilizaban para preparar medicinas y realizar comercio ilegal.

Mientras tanto, los responsables del templo budista siguen negando lo hechos de los que se les acusa y afirman que conservaban los cadáveres para evitar que se les acusase de comerciar con sus restos.

El recinto religioso se convirtió durante años en una de las principales atracciones turísticas del país pero también en un polémico enclave, que fue acusado en repetidas ocasiones de comerciar ilegalmente con estos animales y sedarlos para facilitar el acceso de los visitantes, un negocio que generaba millones de euros.

Hoy la prensa tailandesa se refería al emplazamiento en términos mucho más macabros. “El templo de la muerte para los tigres”, titulaba el diario The National. El mismo periódico dedicaba su editorial a la controversia y decía que la Junta golpista que rige el país debe “domesticar” ese lugar.

“Si no hay una explicación aceptable muy pronto es un asunto que tiene un enorme potencial para desencadenar al indignación”, escribía el matutino.

La polémica no afecta sólo a los señalamientos que se realizan sobre Tailandia y países vecinos como Laos, que las ONGs encargadas de la defensa de los animales afirmar que son plataformas de tránsito para el tráfico ilegal de productos como el marfil o los órganos de tigres, sino que refuerza las acusaciones sobre las prácticas irregulares que se han multiplicado en el seno de los monasterios budistas desde hace años.