¿Es posible que nuestras necesidades energéticas se encuentren en el mar?

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M. Hanlon / J.Leake. Corre el año 2035 y en uno de los lugares más recónditos de Europa está tomando forma la gran revolución energética de mediados del siglo XXI. Si el boom del petróleo cambió medio siglo antes la suerte de la ciudad, será hora de el aprovechamiento de la energia de las mareas del mar?.

Había sido una revolución improbable. Durante dos décadas el dinero renovable inteligente había procedido del viento, y ya en 2020 decenas de miles de millones de dolares habían ido a parar a los parques eólicos terrestres y marinos.

Pero el ruido de las hélices no pudo ofrecer toda la energía que sus defensores esperaban y, mientras la demanda energética se disparaba y las viejas centrales nucleares y de carbón cerraban una detrás de otra, el país parecía encaminarse hacia un futuro en la oscuridad.

Entonces apareció la salvación improbable: la energía marina. Es el escenario futurista que pinta una nueva generación de entusiastas, ingenieros y emprendedores, convencidos de que después de cuarenta años de salidas en falso, ha llegado el momento de la energía de las olas y mareas. Si tienen razón, será una reivindicación sorprendente de una tecnología enterrada por gobiernos escépticos. Mañana se presentará oficialmente un nuevo parque de energía marina (el mayor de su categoría en todo El mundo ) en Pentland Firth, Reino Unido el tempestuoso canal que separa la tierra firme escocesa de Orkney, y que revive la afirmación de que este lugar recóndito es el Silicon Valley de la energía marina.

Se trata del mayor proyecto hasta la fecha, con el anuncio de 25 millones de euros de respaldo estatal a la energía marina y la aprobación hace una semana de un atractivo paquete de subvenciones para fomentar el desarrollo de tecnologías capaces de convertir el movimiento de los mares en electricidad. La pregunta es si funcionará o será otro falso amanecer de una fuente de energía que parece casi demasiado buena como para ser cierta.

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Quien haya crecido viendo Tomorrow’s world en los setenta recordará tal vez el ‘pato’ de Stephen Salter, un ingenioso dispositivo de palanca hidráulica semi sumergible, capaz de absorber la energía de las olas y convertirla en electricidad. La estrella habitual del popular programa científico de televisión debía salvar a Gran Bretaña de la subida de los precios del petróleo tras la crisis de 1973. La visión de Salter de una flotilla de decenas de miles de patos en sustitución de las sucias centrales eléctricas no llegó a hacerse realidad. El proyecto se canceló por su elevado coste, la falta de voluntad política y el descubrimiento de petróleo y gas en el Mar del Norte, que hizo que la búsqueda de una alternativa a los combustibles fósiles.

Otros grandes proyectos de presas en el estuario del Severn para aprovechar la energía de una de las mareas más impresionantes del mundo se han frustrado por el miedo a los costes y las protestas de los ecologistas, que temen que las presas marinas arruinen unos hábitats invaluables y alteren las zonas de reproducción de las aves.

Pero ahora está cambiando la marea a favor de la energía marina, en parte por la polémica que rodea a los aerogeneradores que, aunque populares con los liberal-demócratas, son una pesadilla para los habitantes de las zonas rurales y los diputados conservadores sin cargo.

Cambio de rumbo
El Gobierno niega que haya abandonado la energía eólica pese al anuncio, la semana pasada, de un recorte del 10 por ciento en el importe de las subvenciones de este año a los parques terrestres. El ministro de la Energía y el Cambio Climático, Greg Barker, reconoce que hace falta un cambio de rumbo.

“Algunos se preocupan por el impacto de la energía eólica terrestre pero nadie duda sobre la energía de las olas y las mareas”, ha dicho esta semana. “Por instinto, cuando uno mira las olas rompiéndose a nuestro alrededor, se tiene la sensación de que si tenemos que obtener energía renovable de alguna parte, debería ser del mar”. “La energía marina es obvia en el Reino Unido”, añadió, “aunque si no destinamos recursos siempre habrá que esperar décadas para que se materialice”.

Y aquí es donde entra el parque marino y la concesión estatal de once contratos de explotación de los recursos energéticos mareomotrices y oleomotrices en el estrecho de Pentland. El Centro Europeo de la Energía Marina (Emec) es una instalación experimental creada hace nueve años en Orkney para promover la investigación de la energía de la marea y el oleaje.Ya se han puesto a prueba nueve máquinas pioneras, desarrolladas por una serie de empresas y organizaciones en competición, e incluso han empezado a suministrar energía a la red eléctrica. Y habrá más. (El proyectodel estrecho de Pentland sigue a la inauguración de un parque de energía marino, anterior pero más pequeño, en el suroeste de Inglaterra el pasado mes de enero).

“Esto demuestra que Gran Bretaña se toma en serio la energía marina y se ha puesto manos a la obra”, asegura Neil Kermode, director del Emec. “Somos líderes en el mundo en estas tecnologías y esta es la prueba de que lo seguiremos siendo”.









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