Por: Marcos Gago
El entorno marino de las Rías Baixas, en una superficie de casi 2.500 kilómetros cuadrados, es vital para la supervivencia de varias especies de aves marinas y para la preservación de otras tantas que las atraviesan en sus rutas migratorias. Su importancia es tal para la biodiversidad de la Península Ibérica que la Sociedad Española de Ornitología (SEO) ha propuesto al Ministerio de Medio Ambiente su clasificación como zona IBA marina, como un paso previo a su clasificación posible como Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA). El ámbito planteado por la asociación ecologista es muy superior al del Parque Nacional Illas Atlánticas, aunque propone diferentes medidas de actuación sobre su radio de acción dependiendo de la ubicación.
Concretamente, se recalca en su informe a la UE que la pesca de enmalle debe regularse de forma «prioritaria». Según esta organización, esta arte está poniendo en serio peligro a una especie otrora abundante, el cormorán moñudo, que sufrió pérdidas de ejemplares especialmente sensibles como consecuencia del desastre del Prestige . La SEO/Birdlife sugiere que se prohíba la pesca artesanal en las aguas inmediatas a las colonias en las islas y que se minimice su impacto en otras aguas. La misma media se debe aplicar al turismo náutico, regulando la velocidad de todas las embarcaciones a motor, especialmente en Cíes y Ons. «Es muy importante el control estricto del transporte y explotación de hidrocarburos en la zona, evitando fenómenos de contaminación difusa y puntual», se precisa en el informe.
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