
Por: Rafael Herrero
Una España peninsular más árida y calurosa, menos húmeda y con los ecosistemas alterados. Este es el escenario de futuro para finales del siglo XXI si no se adoptan las medidas necesarias para combatir el cambio climático.
Según las nuevas proyecciones de cambio climático elaboradas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la zona peninsular espanola registrará un incremento de su temperatura máxima para el periodo 2071-2100 entre 3ºC y 6ºC respecto a los valores de referencia (1961-1990). Un incremento que será ligeramente inferior en Baleares, por el efecto amortiguador de los océanos.
Las proyecciones de precipitación muestran una mayor dispersión de resultados. Aunque durante la primera mitad del siglo no existe una tendencia significativa, sí existe una tendencia a la reducción en la segunda mitad del siglo XXI. Para el último decenio de este siglo, las precipitaciones medias en la España peninsular disminuirían entre un 15% y un 30% respecto a 1961-1990. Las proyecciones han sido regionalizadas y sus gráficos pueden observarse en www.aemet.es.
Este mapa de la evolución a largo plazo del sistema climático no es irreversible. Y es que, los escenarios de futuro se construyen desde premisas que dependen mucho de lo que hagamos hoy y, por lo tanto, pueden sufrir importantes variaciones si se adoptan medidas ambiciosas contra el cambio climático.
Para hacernos a la idea, a finales de siglo la temperatura de Madrid sería como la de Sevilla. Habría cambios en los ecosistemas y las actividades económicas también se verían afectadas. Las estaciones de esquí sufrirían un cambio brusco y la disponibilidad del agua también se vería afectada.
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