ESPECIAL COP 17: China e India apoyan extensión de Protocolo de Kyoto

China e India, primer y tercer emisor mundial de dióxido de carbono, respectivamente, defienden desde Copenhague 2009 que las naciones desarrolladas son las responsables históricas del cambio climático, y son ellas las que tienen que contribuir más en la solución al problema, con acuerdos vinculantes.

Por ello son partidarias de un acuerdo que continúe el Protocolo de Kioto, que finaliza en 2012 y sólo establecía obligaciones concretas de reducción de emisiones para las naciones desarrolladas.

En palabras del vicepresidente de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo de China, Xie Zhenhua, quien encabezará la delegación de su país, “los países desarrollados no prestaron la atención necesaria al cambio climático cuando se industrializaron y urbanizaron” y deben corregir el error reduciendo entre un 25 y un 40 % sus emisiones en 2020 en comparación con las de 1990.

Las naciones en desarrollo, asegura Pekín, deben contribuir también contra el efecto invernadero, pero con acciones “voluntarias”, y en este sentido China defenderá que su XII Plan Quinquenal 2011-2015 prevé acciones como aumentar el uso de las energías renovables desde el 8,1 % en 2010 al 11,4 % en 2015.

Ese plan, que regirá la economía china en el lustro, promete también una mejora de la intensidad de carbono (emisiones de CO2 por unidad de PIB) del 17 % y un aumento del 16 % en la eficiencia energética (consumo de energía por unidad de PIB).

Unos indicadores que podrían no significar realmente disminuciones de la contaminación en China, pero sí al menos un crecimiento más “ordenado”.

La India apoya a China en estas posturas, e incluso ambas se han coordinado en una reunión este mes en Pekín para actuar como un bloque junto a otras potencias emergentes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), a las que las naciones desarrolladas quieren exigir más esfuerzos.

Pero Nueva Delhi centrará más su estrategia en Sudáfrica en pedir que se concreten las transferencias de tecnología para la mitigación de los efectos del cambio climático que las naciones ricas han prometido a las pobres, y que se encuentran por ahora con muchas barreras comerciales y de derechos de patente.

El sudeste asiático también se inclina por que Occidente lleve el peso de la lucha contra el cambio climático: sus países no han aprobado ninguna medida contra este fenómeno ni prevén hacerlo, pese a que la región es una de las más castigadas por los desastres naturales que un clima cada vez más impredecible les está causando.

Las inundaciones en Tailandia en 2011 han recordado a la región que la progresiva subida del nivel del mar amenaza con cubrir Bangkok, cuyos terrenos se hunden unos siete centímetros al año.