La energia eólica aprovecha la fuerza de los vientos

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La energía eólica se emplea en la producción de electricidad y es una de las fuentes de energía renovable más utilizada. La conversión de energía eólica en electricidad se realiza con aerogeneradores. Cuando el viento mueve las palas de los llamados “molinos”, se produce el movimiento de rotación, que genera la energía eléctrica. Se sitúan donde la velocidad del viento es alta, y las corrientes de aire continuas y estables.

El objetivo es fomentar las energías de carácter autóctono, inagotables y respetuosas con el medio ambiente a la vez que se contribuye a la reducción de las emisiones de efecto invernadero y se fortalece los avances empresariales.

La energía eólica tiene aspectos positivos respecto a otros tipos de energía debido que es una renovable, limpia, no emite residuos y es inagotable.

Puede instalarse en zonas desérticas, próximas a la costa o en laderas áridas.

También reduce el consumo de combustibles fósiles, por lo que ayuda a evitar el efecto invernadero y la lluvia ácida, es decir, reduce el cambio climático. La materia utilizada es gratuita.

Por otra parte, tiene una serie de desventajas ya que la producción de energía es irregular, dependiendo del viento y su velocidad. La instalación sólo se puede realizar en zonas de vientos fuertes y regulares. El terreno no puede ser muy abrupto.

A la hora de construir un nuevo parque, hay que tener cuidado porque puede afectar a la fauna, especialmente aves, por impacto con las palas. Para evitarlo, en algunos casos se hace un seguimiento de las aves por radar llegando a parar las turbinas para evitar las colisiones.