La felicidad no es el consumo ni el desarrollismo

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Por: Antonio García Fuentes. Aún cuando fue un intelectual español y Premio Nóbel de literatura (Jacinto Benavente) del que cuentan dijo lo siguiente… “El dinero no da la felicidad, pero la facilita mucho”; pero supongo que aquel intelectual, hombre sencillo; debió matizar después de aquella síntesis de la importancia del dinero; puesto que como yo he escrito ya muchas veces… “el dinero no es un fin sino un medio… y que pasado ese punto, en vez de que nos sirva el dinero a nosotros, pasamos a ser sus servidores o esclavos del dinero, como son la mayoría de ricos y a los que yo catalogué igualmente de… pobres ricos”; puesto que sólo piensan en añadir ceros a la derecha de su cuenta dineraria y ello en sí mismo debe ser, “un sin vivir”, pues son las ansias del avariento crónico.

Resulta que hay una organización que se preocupa en medir “la felicidad del ser humano”, bajo otros baremos y como indica cuanto sigue: “El Índice del Planeta Feliz (inglés: Happy Planet Index) es un índice alternativo de desarrollo publicado por New Economics Foundation (nef). El índice está basado en la expectativa de vida, percepción subjetiva de felicidad y huella ecológica. La segunda compilación global del Índice del Planeta Feliz (IPF) en 2009 está basado en datos corroborados de 143 países que representan el 99% de la población mundial. Diez de las primeras once naciones del índice están en Iberoamérica. En los once primeros lugares figuran: Costa Rica, República Dominicana, Jamaica, Guatemala, Vietnam , Colombia, Cuba, El Salvador, Brasil, Honduras y Nicaragua.[] La nación occidental con mayor puntaje son los Países Bajos. Los Estados Unidos tienen una calificación especialmente pobre, en el puesto 114 de entre 143”.

Sorprendentemente, de las once primeras, siete lo son de habla española y una (Brasil) lo es de habla peninsular ibérica, pero donde igualmente va avanzando el idioma español, puesto que ya y por disposición del gobierno brasileño, lo han declarado como segundo idioma nacional y de enseñanza obligatoria en todas las escuelas públicas; lo que nos dice claramente el cómo y por su propio peso, avanza el idioma español; el que inexplicablemente sigue siendo combatido nada menos que en algunas zonas de España, que es su tierra madre y además idioma oficial en todo el territorio nacional. Lo que demuestra claramente “una de las miserias nacionales”.

Inexplicablemente para mí, en esa relación no figura en esos primeros puestos un país también destacable, cual es Bután; puesto que si como comentamos recientemente, en Costa Rica eliminaron el Ejército, no participan en conflictos internacionales y sus mayores esfuerzos, son dedicados a conformar un país pacífico, culto, bien gobernado y cuidado con esmero, para mayor comodidad de sus pobladores.

Bután es algo más, o mucho más, ya que aquí y donde la riqueza no se mide por las posesiones que tenga el individuo, sino por la felicidad que éste logre; y es que este pequeño e intrincado país de unos 47.000 km2, y de alrededor de un millón de habitantes; tiene una larga historia; pero ha superado sus épocas bélicas y los gobernantes modernos, sólo tratan de conformar una nación donde la gente goce de un bienestar destacable y para ello les han venido enseñando a vivir, de una forma que si bien en muchos aspectos es ancestral, pero precisamente por ello mismo, viven en armonía con la propia naturaleza que les rodea; esperemos que no los contaminen con el “consumo occidental”; cosa que posiblemente no, ya que su religión o filosofía es la budista y entre sus máximas, la guerra no existe; y son tan metódicos, que como curiosidad… “recomiendan masticar cincuenta veces los alimentos antes de tragarlos”, cosa que si no se hace por uno mismo, no se puede entender lo difícil que esto es… “y el que lo dude que lo intente con un alimento duro de moler”; ello no es otra cosa que enseñar al cuerpo y al espíritu, paciencia y meditación constantes.

Sorprendentemente, por cuanto su gran influencia en el mundo, nos impide aceptarlo a la primera… pero vean que los poderosos Estados Unidos de Norteamérica, ocupan el lugar 114 de esa tabla mundial; lo que nos dice que… “el poder que nosotros entendemos como máximo en este mundo”, no da la felicidad; ni mucho menos.

Otra observación y esta propia, es… que cuando veo documentales de otros pueblos, de otras costumbres… veo y miro con atención los rostros de esos habitantes que se nos presentan como “pobres”… sus miradas son limpias, sus sonrisas abiertas, sus rasgos relajados, sus alegrías por vivir y pese a lo poco que tienen o con lo poco que cuentan, son dignas de ser analizadas a fondo.

Como contrapartida, observemos los rostros de los habitantes del que se denomina mundo rico y desarrollado… caras tensas, rictus de arrugas y sufrimientos internos que ni se pueden imaginar, prisas, tensión, estrés, inconformismo, nadie parece estar satisfecho con lo que tiene y en mayoría quieren tener más; observemos o recordemos las últimas “fiestas y ferias navideñas”… pese a la que se dice gran crisis o depresión, los consumos enormes y los derroches; quizá todo ello de a pensar a algunos… yo y afortunadamente ya lo hice, hace ya unas cuantas décadas… y la verdad, me va muy bien… “pero que muy bien”.