La humanidad necesitará casi tres Planetas para satisfacer sus demandas en 2050

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El Planeta ya cuenta con 7.000 millones de personas. La humanidad está consumiendo actualmente los recursos naturales a una velocidad mayor de la que pueden regenerar los ecosistemas y continúa liberando más CO2 del que puede absorber la naturaleza, señala la organización WWF. “Además, aunque la ONU afirma que el Planeta es capaz de cubrir las necesidades de todos, la realidad es que esto es imposible si continúa el ritmo de consumo de los países del hemisferio norte”.

“Y es que no se trata sólo de alimentar a una población creciente, sino también de transportar mercancías, utilizar medicinas, facilitar las comunicaciones y consumir energía”. En estos momentos, WWF recuerda que la huella ecológica es mayor que la biocapacidad (capacidad regenerativa) del planeta y esta es la ruta más clara hacia la insostenibilidad.

Al actual ritmo de consumo, la humanidad necesitaría casi tres planetas Tierra para satisfacer las demandas alimentarias y energéticas de los más de 9.000 millones de personas que habrá en 2050. Actualmente, el consumo mundial de recursos ha superado tanto la biocapacidad, que ya se necesitan 1,5 años para regenerar los recursos utilizados sólo en el año 2007. Y mientras hay 1.000 millones de personas con sobrepeso, otros 1.000 millones sufren hambre crónica.

En su Informe Planeta Vivo, WWF señala que nuestro Planeta es finito, por lo que es imprescindible reconocer el importante papel que desempeña la naturaleza en la salud y bienestar humanos. También recuerda la necesidad de proteger los ecosistemas y especies de los que todos dependemos. Para WWF hay dos retos prioritarios, la energía y la producción de alimentos.

Energía: Hay que reducir el consumo de combustibles fósiles y nucleares, mejorar la eficiencia en el uso de la energía y producir dicha energía con fuentes limpias. En un horizonte 100% renovable para 2050 hay que actuar ya, y apostar claramente por las renovables, con objetivos muy ambiciosos para 2020, lo que significaría una disminución drástica de la huella ecológica y un considerable ahorro económico.

Alimentación: Hay que cambiar la dieta y disminuir drásticamente el consumo de carne y productos lácteos. El Planeta está produciendo suficientes alimentos en la actualidad para alimentar a los 7.000 millones de personas. Pero el problema de la distribución por mala organización política, la ineficacia en su manipulación (se pierde más del 30% de los alimentos que producimos en su transformación y traslado y en nuestros propios hogares) y el exceso de consumo en los países ricos y, en general, de “proteína animal” conduce a la situación actual de pobreza y deterioro ambiental.

Por tanto, WWF considera que hay que replantearse la manera en la que se asigna y se planifica el uso del suelo para asegurar que haya en el futuro tierra disponible para conservar la biodiversidad y los servicios que nos proporcionan los ecosistemas. Y es que sólo protegiendo los recursos naturales y los servicios gratuitos que prestan los ecosistemas tendrá futuro la agricultura.

Pero, además, la organización subraya que es necesario garantizar un acceso y distribución equitativos de la energía, agua y alimentos entre las naciones y las personas. Los individuos tienen muchos retos personales por delante, incluyendo comprar más artículos producidos de forma sostenible, hacer menos viajes y comer menos carne. No obstante, hace falta, sobre todo, un cambio de mentalidad en los gobiernos, empresas e individuos que tienen más altos niveles de consumo. En consecuencia, para asegurar el futuro en toda su complejidad para las próximas generaciones, estos grupos deben traducir urgentemente estos hechos y cifras en acciones y políticas, así como anticiparse tanto a futuras oportunidades como obstáculos en el camino a la sostenibilidad.

Otros factores clave para la sostenibilidad:

Cambiar la forma de medir la prosperidad de las personas y buscar otros caminos para el desarrollo. El bienestar no puede medirse solamente en términos de ingresos y de consumo. Hasta ahora, se medía el desarrollo sólo teniendo en cuenta el PNB. Hay que incluir nuevas variables para cuantificar el desarrollo y el progreso humano, como la huella ecológica o el Índice Planeta Vivo que complementen la forma en la que medimos el bienestar de las personas.

Invertir en el capital natural del Planeta: hay que invertir en la naturaleza si se quiere vivir en armonía con ella y disfrutar de sus servicios de forma sostenible. Los objetivos actuales del Convenio sobre Diversidad Biológica están muy lejos de ser cumplidos. WWF calcula que es necesario proteger un mínimo del 15% del Planeta. Y es cada vez más urgente hacerlo si se quieren mitigar las consecuencias del cambio climático que ya se está produciendo.

Poner en valor la biodiversidad y sus servicios: para facilitar esa inversión debemos ser capaces de valorar de forma adecuada los servicios que obtenemos de la naturaleza y los costes de la degradación ambiental y ese análisis del coste-beneficio debe guiar las políticas de uso de la tierra y de desarrollo.

Para ello, hará falta cambios que se produzcan en el sistema de gobernanza global. Los esfuerzos a escala nacional no serán suficientes y se necesitará una acción internacional para abordar temas globales, como la eliminación de subvenciones dañinas y la desigualdad global. El desarrollo de mecanismos a escala internacional puede ayudar a asegurar la coordinación de soluciones locales, regionales y específicas para cada sector. También se requiere la acción internacional para desarrollar los mecanismos financieros que faciliten las modificaciones necesarias.

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