La sobreexplotación de recursos naturales genera las crisis económicas

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La relación que se establece entre cambio climático y crisis económica no resulta sorpresiva.
La extracción de recursos naturales es menester en muchas naciones y los resultados negativos ya pueden medirse en los balances financieros.
El avance avasallador de empresas extractoras y distribuidoras de combustible no es casualidad en un modelo de desarrollo basado en los recursos fósiles, incluso ante la advertencia de su pronta caducidad y lo nocivo de su procesamiento para la naturaleza.
La convergencia de todos estos elementos vincula de manera indisoluble al calentamiento global con la crisis económica mundial.

Así queda confirmado en el Monitor de Vulnerabilidad Climática, un estudio elaborado por la Organización Humanitaria DARA. Según el documento, de no tomarse las medidas de mitigación requeridas, las consecuencias del calentamiento global serán desastrosas. Más 100 millones de personas morirían para 2030 y el crecimiento mundial, medido por el Producto Interno Bruto, se contraería en un 3 por ciento.

La relación que se establece entre el sistema económico y el cambio climático resulta acertada. Al ser los ecosistemas una fuente agotable de productos y servicios, cuando los afectas empieza a disminuir lo que puedes producir de ellos. Si hay olas de calor, la cantidad de territorio disponible para producir disminuye, lo que causa que haya un aumento general de los precios.

Una crisis económica galopante y las consecuencias innegables de la sobreexplotación de recursos naturales no se toman los planes de gobierno, por una falta de liderazgo político, ya que piensan en los próximos cuatro años y luego la reelección. No hay planes a futuro.

Hay una gran incertidumbre en las proyecciones a corto plazo y con mayor razón a largo plazo. Entonces trasladar eso a estimaciones de vidas humanas me parece un ejercicio que está al borde de lo posible, el sistema físico sobre el cual se sustenta este problema, que es la atmósfera y el océano, es tremendamente complejo y un informe que no reconozca esa incertidumbre ya tiene un sesgo y un problema de fondo en su construcción.

Más allá de los números que dan cuenta de un futuro poco auspicioso, el calentamiento global, el cambio climático, la contaminación, sequías e inundaciones son acontecimientos del presente. Aunque el mundo se ha comprometido en as de una ocasión con una lucha mundial para detener las nefastas consecuencias de la naturaleza sobreexplotada, reduciendo las emisiones de carbono, más nefasto resultó el fracaso de las ultimas cumbres. Así, estudios como el Monitor evidencian la inacción que ha caracterizado a los gobiernos y potencias mundiales, algunas ya sumidas en profundas crisis ecologicas.