Los divorcios influyen de forma negativa en el calentamiento global, porque la división de la familia suele traer consigo un aumento en la cantidad de gases de efecto invernadero que emiten sus miembros: la necesidad de dos hogares, dos coches, y una situación que significa, en la práctica, duplicar el consumo de energía doméstica.
Es una de las conclusiones del informe sobre el “Estado de la Población Mundial”, presentado por la ONU, que explica cómo el crecimiento demográfico dificulta la adaptación de la sociedad a las consecuencias del cambio climático.
El estudio, asimismo, subraya que las mujeres, a pesar de que contribuyen en menor medida al calentamiento global, soportan sus consecuencias más que los hombres. Es, sobre todo, en los países menos desarrollados donde más se confirma este punto; las mujeres suelen constituir la mayor parte de la mano de obra agrícola, y asumen la tarea de conseguir agua y leña para cocinar, al tiempo que se ocupan de sus familias. Estas actividades se ven afectadas cuando hay sequías, inundaciones y otras catástrofes naturales. El informe sostiene que facilitar a las mujeres el acceso a la educación y a la planificación familiar tendría resultados positivos en la lucha contra el calentamiento global, porque, según fuentes de la ONU, la evidencia indica que las mujeres que se benefician de esta educación deciden, por sí mismas, tener menos hijos. Esto contribuye a ralentizar el crecimiento demográfico.
El informe dice, además, que los hogares en países de ingresos altos, que suelen contar con pocos miembros, generan más gases de efecto invernadero que los de países en desarrollo, compuestos, en general, por más personas. La influencia de la demografía en el calentamiento global es más evidente en los países de economías emergentes y de rápido crecimiento, como India y China, sobre todo si deciden asumir estilos de vida y de consumo propios de las sociedades occidentales.
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