Los expertos advierten de que las mascarillas caseras no protegen del contagio de la covid-19 al portador

Muchas iniciativas populares están intentado llegar hasta donde, por el momento, las instituciones no lo hacen. La producción de mascarillas caseras ha inundado gran parte del país. Cientos de personas utilizan diferentes materiales para tratar de evitar la diseminación del coronavirus. Aunque las más habituales son las de algodón, también se han visto ejemplos de mascarillas realizadas con impermeables de la cama o servilletas de papel. Ante la posibilidad de que estos productos puedan actuar como un placebo, desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos alertan: tan solo sirven para no diseminar el virus, pero en ningún caso estarían protegiendo del contagio al portador.

Estas iniciativas pueden llegar a ser contraproducentes si hacemos un mal uso de las mascarillas: “Estos productos son útiles de cara a la propagación del virus, proteges a los demás si tú lo estás incubando, pero que nadie piense que está protegido del contagio por llevarlas. Para estar totalmente protegidos se debería utilizar un equipo de protección individual en este caso constaría de una mascarilla homologada.

El riesgo de la contaminación cruzada

Aunque no le protegen del contagio, reducen las posibilidades de propagar el virus en el caso de que lo esté incubando. A su vez, es muy importante saber cómo utilizarlas. Lo importante es que cubra la nariz y la boca, pero si en un momento dado la bajamos a la barbilla lo que favorecemos es una contaminación cruzada“.

Si con las manos hemos tocado un mostrador y después la parte inferior de la cara, he podido contaminar esa zona. Si después me aparto la mascarilla bajándola, es posible que se haya producido la contaminación cruzada. Para manipular la mascarilla sin que se produzcan este tipo de contaminaciones, lo que se debe hacer es quitarse la mascarilla hasta que vuelva a ser colocada, pero no estar haciéndolo constantemente.

Es esencial seguir manteniendo la distancia de seguridad, establecida en un metro como mínimo, ya que es la única medida que realmente evita el contagio; si se desconoce que las mascarillas caseras no protegen del contagio es mejor no utilizarlas, ya que podrían actuar como placebo y hacer que la persona que las porta disminuya las medidas de seguridad, dando pie a un posible contagio.

Esta tesis ya fue comprobada con profesionales sanitarios mediante un ensayo clínico de 2015 en el que se formaron tres grupos de estudio: con mascarillas quirúrgicas, con mascarillas de tela y otro sin mascarillas. Finalmente, las infecciones respiratorias se acabaron incrementando entre el grupo que utilizó mascarillas de tela debido a factores como el bajo grado de filtración, la conservación de la humedad en el tejido o la reutilización de las mismas.

Pañuelos de papel y bufandas

Sobre el uso de pañuelos desechables para taparse la nariz y la boca, el papel debe tirarse en cuanto dejemos de utilizarlo en una papelera en la que se tenga la seguridad de que nadie lo va a poder coger e, inmediatamente después, lavarse las manos porque “utilizar un pañuelo de papel es igual que taparse con la mano con la diferencia de que lo expulsado queda en el pañuelo”. Del mismo modo taparse el rostro con bufandas y bragas: “Es hacer un efecto barrera, y toda barrera que pongamos es beneficiosa, pero tenemos que saber que tan solo estamos evitando la diseminación, no el contagio propio.


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