¿No crees en el cambio climático? El mapa de la vergüenza

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Que el cambio climático sea un problema real es algo negado por muchas personas, entre las que destaca el mismo Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Al contrario, hay muchos expertos que no dudan en afirmar que esto es algo real y sobre lo que deberíamos estar muy preocupados.

Las imágenes publicadas por la NASA proceden del satélite OCO-2 (Orbiting Carbon Observatory-2), encargado de registrar los niveles de dióxido de carbono en toda la atmósfera. Este satélite forma parte de una misión iniciada por la administración en 2014 y que ha permitido conocer información muy importante para los científicos.

Esta investigación forma parte de una serie de cinco estudios que se van publicando periódicamente en la revista Sciencie. Tal y como han revelado los expertos, el trabajo de OCO-2 servirá como ayuda para averiguar cómo nuestro mundo podría reaccionar ante el cambio climático.

 

 

En el increíble vídeo anterior puedes ver en 3 minutos cómo el dióxido de carbono ha ido viajando por la atmósfera durante 1 año. Como explican en el vídeo, la mitad del CO2 creado por los humanos permanece en la atmósfera, mientras que la otra mitad es absorbida por los océanos y las plantas.

La concentración más grande de dióxido de carbono tiene lugar en la zona norte de nuestro planeta, debido a la presencia de América del Norte, Europa y Asia, grandes focos de emisión de este gas.

Durante primavera y verano se da una circunstancia muy especial en la atmósfera que tú mismo puedes comprobar. Como verás, los colores rojos y morados empiezan a desaparecer. ¿A qué se debe esta desaparición parcial del CO2? Bien, la respuesta está en la fotosíntesis de las plantas, que absorben una gran cantidad de dióxido.

El monóxido de carbono también aparece en este mapa, especialmente en América del Sur, Australia y África. Los científicos advierten que este gas es perjudicial tanto para el medio ambiente como para nosotros, los seres humanos. Además, debemos tener en cuenta que el viento traslada estas emisiones a otras zonas del mundo.

La llegada del invierno se puede reconocer fácilmente en el mapa de la NASA, ya que los colores rojos y morados comienzan a aparecer de nuevo. El nivel de fotosíntesis de las plantas se reduce y eso se traduce en la vuelta del dióxido de carbono a la atmósfera.

Otras revelaciones facilitadas por OCO-2

El lanzamiento de este satélite al espacio ha permitido a los científicos acceder a mucha información desconocida hasta el momento. Especialmente, gracias a su capacidad para analizar la presencia de CO2 en áreas muy pequeñas como son las ciudades o los volcanes.
 

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Como se explica en el estudio publicado en Science, y tras analizar Los Ángeles, se ha descubierto que el nivel de dióxido aumentaba en invierno y era mayor en zonas urbanas dominadas por coches y fábricas contaminantes.

El satélite OCO-2 también puede tener un papel fundamental a la hora de predecir la actividad de los volcanes. Tal y como informa The Verge, cuando un volcán emite CO2, significa que magma está saliendo hacia la superficie. Esta información serviría para tomar las medidas de protección necesarias antes de la erupción de un volcán.

Finalmente, este satélite ha ofrecido datos muy valiosos sobre El Niño, un fenómeno climático que aparece de forma periódica y consiste en el calentamiento de las aguas del Pacífico oriental ecuatorial. El Niño afecta al clima de todo el mundo y así se comprobó cuando OCO-2 registró un increíble incremento de dióxido de carbono en la atmósfera durante la presencia de este fenómeno en 2014.

La espectacular cifra es, en concreto, 2.500 millones de toneladas de carbono más en la atmósfera que en comparación a datos de 2011. Según los científicos, esta cantidad de CO2 tenía su origen en sequías en América del Sur y Asia, y un aumento de las temperaturas en África.

El mapa publicado por la NASA debe servir como una herramienta de conocimiento para todos. El cambio climático es un problema real que debe ser prioridad para los seres humanos, y así los demuestran los preocupantes niveles de dióxido y monóxido de carbono que están presentes en nuestra atmósfera.