Peces contaminados con Prozac, antiepilépticos y una variada gama de antibióticos

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Si las aguas de ríos y lagos contienen compuestos contaminantes que provienen de la industria y la agricultura, ¿por qué no iban a contener fármacos? La pregunta puede resultar ingenua, pero la realidad es que hasta hace muy poco no se ha empezado a constatar precisamente eso, que los analgésicos, antiinflamatorios, anticonceptivos, antibióticos y productos diversos que llenan nuestros botiquines y que se toman con más o menos asiduidad, acaban, en última instancia, en aguas de ríos y lagos. Las cantidades registradas no suponen, por el momento, un riesgo para la salud humana, pero preocupan los riesgos de la interacción de las diferentes sustancias.

Algunos peces toman “Prozac” -fluoxetina-, también antiepilépticos como carbonazepaminas y una variada gama de antibióticos disueltos en las aguas, pero esto no es nuevo. La novedad es que los ríos transportan más cantidad de estos fármacos de lo que se pensaba. También forman parte de sus sedimentos.

Hace años que se han encontrado en el agua del río Ebro y que puede extrapolarse a los rios de las garndes ciudades del mundo, sólo que ahora han encontrado en sedimentos: fluoxetina -que es el Prozac, antiepilépticos… Hay un poco de todo. No se contaba con que un 30% que va a parar al sedimento, con lo cual hay más contaminación de lo que se esperaba inicialmente.

43 principios activos. La lista de las substancias encontradas es un vademécum de 43 principios activos que se toman por prescripción médica y terminan en -ina o en -am o que se usan por sus propiedades antiinflamatorias como el naproxeno.

Los medicamentos que resultan más tóxicos en los cálculos de evaluación ambiental son los antibióticos como las sulfanamidas.

La concentración es ínfima para suponer un riesgo en los humanos que llegasen a beberla, pese a no ser considerada la de los ríos agua potable. En los peces, los efectos se están estudiando. Movimientos defectuosos de las aletas y problemas cardiovasculares son los efecetos que estos fármacos se pueden “bioacumular” en sus organismos.

Las concentraciones de fármacos en el río varían según el producto. Si el nivel de concentración es de 50 nanogramos por litro, de media existe un 30% más en las partículas sólidas que arrastra el agua.

¿Cómo llegan estas medicinas a los ríos? Básicamente por el retrete, excretados al no metabolizarlos completamente o bien arrojados por el desagüe al estar caducados o , simplemente, al acabar o interrumpir un tratamiento.





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