Peligroso nuevo virus gigante se halló tras el derretimiento de glaciares

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Algunas partículas virales infecciosas que durante miles de años han permanecido congeladas e inertes en las capas de hielo del Ártico y en el permafrost de Siberia, “todavía pueden ser suficientes, en presencia del huésped susceptible, para el resurgimiento de virus potencialmente patógenos en las regiones árticas codiciadas cada vez más por sus recursos minerales y petróleo, y cuya accesibilidad y explotación industrial se ve facilitada a causa del cambio climático“.

Esta es una de las conclusiones de un estudio liderado por investigadores de laboratorio de información genómica y estructural del CNRS/Aix-Marseille Université, el laboratorio de Biología a Gran Escala (CEA/Inserm/Université Joseph Fourier), la Academia de las Ciencias de Rusia y el centro Genoscope, en el que presentan el descubrimiento de un virus gigante, de un tipo totalmente nuevo, en una muestra de permafrost procedente de Siberia.

 
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El nuevo virus gigante, denominado por los científicos como Mollivirus sibericum y localizado en el interior de una ameba Acanthamoeba, es el cuarto de este tipo que se descubre en muestras de permafrost desde 2003, y podría haber estado congelado e inerte durante los últimos 30.000 años, según el artículo científico que publica este equipo de investigadores en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS).

Cuatro nuevos miembros de la saga

La saga siberiana de virus gigantes (como se conoce a los virus visibles con microscopio óptico) sumó su primer nuevo miembro conocido por la ciencia en 2003, con el descubrimiento de Mimivirus. Otros dos tipos de virus gigantes que infectan la Acanthamoeba han sido descubiertos más recientemente: el Pandoraviruses (2013) y Pithovirus sibericum (2014).

El descubrimiento del nuevo virus gigante -y de los tres otros virus anteriores- sugiere que este tipo de organismos no son infrecuentes, y “también demuestra la capacidad de los virus para sobrevivir en el permafrost durante períodos muy largos”. Las diversas estrategias de conservación y replicación de estos virus los convierte en potencialmente patógenos.

Para determinar si otros virus gigantes se esconden todavía en el permafrost, los investigadores están estudiando ya las capas más antiguas del terreno en Siberia, en una región que debería permitirles alcanzar hasta un millón de años de antigüedad.

“El hecho de que diversos virus puedan revivir fácilmente del permafrost prehistórico debe ser motivo de preocupación en un contexto de calentamiento global”, concluyen de forma clara y concisa los autores de la investigación.

Fuente: Daily Mail