Producción de bambú, oportunidad renovable para América Latina

bambu

Las exportaciones de los productos forestales no maderables hechos de bambú y de ratán representan alrededor de 3.000 millones de dólares al año en el mundo, y constituyen una oportunidad para los países de América Latina en los que hay plantas nativas de este tipo de buena calidad, como las guaduas, y cuyos gobiernos siguen buscando fórmulas para reducir la pobreza y alcanzar el desarrollo sostenible.

No se incluye en la estimación el movimiento a nivel local en los países de la actividad, y que está creciendo.

La Red Internacional del Bambú y el Ratán (Inbar, en inglés), con sede en Beijing, realiza gestiones en América Latina con el interés de integrar a nuevos afiliados a su organización, que integran 34 países, y de darle mayor impulso a un ramo que según sus promotores se diferencia, y que tiene consumidores importantes como China, Japón, Estados Unidos y los países de la Unión Europea (UE).

Uno de los objetivos de la Inbar, creada en 1997, es propiciar el desarrollo, la sostenibilidad y la protección, al igual que contribuir al logro de las metas de desarrollo del milenio de la Naciones Unidas, en materia de erradicación de la pobreza, ambiente y sociedad.

Se estima, según datos de la Inbar, que la economía de alrededor de 1,500 millones de personas depende de alguna manera del bambú y el ratán, y que expertos catalogan entre los productos de su tipo más valiosos del mercado mundial y que son a su vez base del sustento de gente pobre que habita en el trópico y en el subtrópico.

La holandesa J. Coosje Hoogendoorn, directora general de la Inbar y quien vive en Beijing, explicó en la capital panameña el sentido de esta misión en la región y con un producto que es “muy fuerte” en la tradición y cultura china, y que se utiliza, entre múltiples aplicaciones, para la fabricación de muebles, pisos y techos.

Las características y belleza del producto valieron para que fuera utilizado en el revestimiento del techo Aeropuerto Barajas de Madrid. Se emplea además al ser combinado con materiales sintéticos y para la fabricación de los molinos que se usan para la generación de energía eólica, entre otras aplicaciones novedosas.

También se aprovechó en la sede de la compañía Microsoft en el centro financiero en China. Para los expertos se trata de una alternativa noble, que requiere sólo de un poco más de cuidado para su conservación.

En países como Tailandia, Filipinas y Vietnam hay también una producción importante la de bambú y ratán.

Hoogendoorn explicó que en América Latina tienen un sector desarrollado en el ramo países como Colombia y Ecuador, mientras que aunque en otras naciones del área hay interés en el tema, este tipo de recurso es usado más localmente y aún no se alcanza un desarrollo mayor.

“Panamá es uno de esos países en los que hay bastante bambú (en especial en la provincia de Chiriquí, al oeste del país) y algunas tradiciones con bambú, pero no se están usando sus posibilidades a diferencia de lo que ocurre en India, China y en Indonesia. Por eso la organización nacional del Bambú y el gobierno panameño (a través de la Autoridad Nacional del Ambiente -Anam-) han ofrecido la iniciativa para el ingreso de Panamá a la Inbar como país miembro”, señaló la representante de la red global.

Explicó que la propuesta de ingreso requiere de la aprobación de la Asamblea Nacional de Diputados de Panamá, y confió en que el proceso se pueda llevar a feliz término a principios del próximo año.

Para la experta hay bondades en el bambú que lo hacen único, como son el hecho que sus plantaciones son renovables y crecen muy rápido, también que hay tecnologías nuevas para el aprovechamiento del bambú, por lo que existe el interés en el desarrollo de este tipo de nuevas aplicaciones en universidades en América Latina. “Es un producto vivo”, dijo.

El bambú se puede cortar cada cinco años y la misma planta vuelve y se renueva y puede seguir produciendo hasta sus cien años, a diferencia de los árboles, que requieren al ser usada su madera de la plantación de un árboles nuevos.

Las organizaciones que trabajan en el tema ambiental observan con interés la sostenibilidad y carácter renovable de la producción de bambú, pero según los expertos hay otras ventajas: “Si hay un árbol grande se necesita de un camión grande para transportarlo, pero con el bambú un productor lo puede cortar con facilidad y una persona le puede ayudar a sacarlo del bosque”, comentó Hoogendoorn.

MERCADOS POTENCIALES

A criterio de Hoogendoorn, las guaduas de América Latina pueden tener una mayor facilidad de exportación a los mercados del norte de Estados Unidos.

Explicó que hay interés en Chile y Argentina en el negocio, cuya importancia está creciendo en el Caribe.

Confió en que el ingreso de Panamá a la Inbar, país en el que estimaciones oficiales calculan que siete de cada 10 personas son pobres, ayude a hacer un mejor desarrollo del sector, y a impulsarlo también en América Central.

En Panamá el interés empresarial en la actividad es también creciente, y cuenta con actores como la firma Bambú SA.

“Es posible poner el bambú de América Latina en Asia, y el de Asia en Latinoamérica para hacer una mayor diversidad de recursos”, afirmó Hoogendooorn, para quien el colorido de Panamá es algo que le ha sorprendido y maravillado.

Considera también importante el afecto y asombro que los seres humanos pueden llegar a tener de los lugares en donde viven y cuando provienen de otros países, refiriéndose a la experiencia que tiene ahora que está radicada en China.





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