Propuesta de Obama para luchar contra el cambio climático

Dos semanas después de su elección, el 4 de noviembre, como nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama habló ante una conferencia de gobernadores estadounidenses sobre el cambio climático. El presidente electo prometió abrir un “nuevo capítulo” en el liderazgo estadounidense. Dijo que las evidencias científicas son “indiscutibles”, se comprometió a aplicar drásticos recortes a las emisiones de gases de efecto invernadero en su país y aseguró que se implicará “vigorosamente” en las negociaciones internacionales encaminadas a alumbrar un nuevo acuerdo para reducir las emisiones a nivel mundial.

Al dirigirse a los delegados que se reunirán los primeros días de diciembre en la ciudad polaca de Poznan para evaluar los avances logrados en la lucha contra el cambio climático, el sucesor de George W. Bush dijo: “Su trabajo es de vital importancia para el planeta”.

Aunque Obama no asumirá el cargo hasta el 20 de enero, su mensaje causó visible alegría en los grupos ecologistas después de que tuvieran que aguantar durante ocho años a un presidente visto como un hombre que actuaba con demasiado lentitud y que muchas veces se mostraba escéptico sobre las evidencias científicas del calentamiento global..

Aparte de la retórica, hay diferencias políticas fundamentales entre Obama y la administración saliente del presidente George W. Bush. En primer lugar, el compromiso asumido por el presidente electo de impulsar el establecimiento de un sistema federal de “cap and trade” (la fijación de un tope de emisiones y la transferencia de derechos de emisión entre agentes) en Estados Unidos, al que Bush se opuso durante mucho tiempo.

Tal programa, que ya existe en la Unión Europea, impondría topes obligatorios a las emisiones de gases dañinas para el clima y permitiría a las empresas menos contaminantes comerciar derechos de emisión con otras que generan más contaminación.

Menos emisiones

Más allá de eso, Obama ha prometido reducir las emisiones en el año 2020 a los niveles de 1990 y recortarlas en un otro 80 por ciento para 2050. De esta manera, Estados Unidos estaría cumpliendo con lo que científicos de la Organización de las Naciones Unidas consideran necesario para atajar los peores efectos del calentamiento global.

Mientras que la comunidad internacional espera alcanzar un acuerdo definitivo para la lucha contra el cambio climático en una conferencia que se realizará a finales de 2009 en Copenhague, de la capacidad de Obama de implementar sus compromisos en su propio país dependerá el éxito o el fracaso de la posición negociadora internacional de Estados Unidos.

Los legisladores demócratas han prometido presentar en el Congreso dos iniciativas que figuran entre las prioridades clave de Obama tan pronto como el nuevo presidente asuma el cargo en enero: destinar una inversión de 15.000 millones de dólares anuales al desarrollo de energías renovables y una nueva legislación sobre “cap and trade”, que se estancó en el Congreso este año.

Como el Partido Demócrata cuenta con cómodas mayorías en ambas cámaras del Congreso y como también algunos republicanos han descubierto una nueva causa en el ecologismo, ambas leyes probablemente recibirán una votación favorable.

Sin embargo, los demócratas aún admiten que un sistema “cap and trade” posiblemente no sea adoptado hasta el año 2010, al tiempo que la cuestión climática podría caer en la lista de preocupaciones como consecuencia de los esfuerzos que desarrolla Estados Unidos para evitar una prolongada recesión económica.

Inversiones

Con el objetivo de mejorar el ambiente económico, Obama ha convertido las inversiones en alternativas verdes en uno de los puntos clave de un nuevo paquete de incentivos fiscales que espera sea aprobado en enero y que, según promete, creará cinco millones de nuevos “empleos verdes”.

Mientras tantro, los delegados de otros países a la conferencia de Poznan se enfrentarán por última vez con miembros de la administración Bush.

Obama ha insistido en la necesidad de que países emergentes como China y la India aporten su contribución a la reducción de las emisiones globales. El senador demócrata John Kerry, quien encabezará una delegación congresional a la conferencia de Poznan, ha dejado abierta la posibilidad de imponer sanciones comerciales a aquellos países que no acepten contribuir a la reducción de las emisiones globales.

Al mismo tiempo, Kerry ha reconocido que la financiación por parte de Estados Unidos de los recortes de las emisiones -una de las principales demandas de los países en vías de desarrollo- podría verse limitada a corto plazo dada la actual crisis económica.

Aun así, los grupos ecologistas están convencidos de que un gobierno estadounidense que asuma nuevos compromisos sólo puede ayudar a sacar adelante las conversaciones sobre el cambio climático global. “Un mensaje muy importante que voy a llevar a Poznan es que Estados Unidos está otra vez presente”, dijo Kerry.