¿Qué tiene el aire que respiramos?

Patologías cardiovasculares, problemas respiratorios, distintos tipos de cáncer y derrames cerebrales son solo algunas de las enfermedades que están relacionadas con el medio donde se desarrollan los seres humanos. Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire es la primera causa de mortalidad y se calcula que 1,3 millones de personas mueren –en un año– “a causa de la contaminación atmosférica urbana”; y, aunque se trata de un problema que afecta a los habitantes de todo el mundo, “más de la mitad de esas muertes ocurren en los países en desarrollo”.

–¿Cómo define la contaminación atmosférica?

–La contaminación del aire es producto de la emisión de gases y partículas que están por encima de los niveles saludables. Todas las actividades humanas emiten algo (un aerosol, un desodorante o el querosene utilizado para la limpieza), pero son los vehículos los responsables de un 60 o 70% de las emisiones de una ciudad y, en mucha menor medida, las industrias (salvo lugares específicos donde hay, por ejemplo, una refinería). Es necesario, también, diferenciar entre contaminación exterior e interior –generada dentro de las viviendas–, que en nuestro país no suele ser grave porque acostumbramos tener una buena ventilación y las ventanas abiertas. En los lugares muy fríos, por ejemplo, o con mucho aire acondicionado, se concentran las emisiones de los revestimientos, las paredes, la pintura, los barnices, entre otros elementos que producen distintos tipos de contaminantes denominados “compuestos orgánicos volátiles”.

¿Influye la calidad del aire exterior en el interior de las viviendas?

–Sí, pero el ambiente interior en general es un poco más limpio. De todos modos, los niveles de contaminación exterior no son homogéneos, y en una ciudad intermedia, siempre son más elevados cerca de las avenidas donde hay mucho tránsito. Es notable cómo cambia la contaminación de una calle donde circulan micros y autos con respecto a las laterales y también según la franja horaria. A la mañana y a la noche, influye la denominada “capa de inversión térmica”: el aire que está por encima es más caliente que el de abajo y genera una especie de tapa que impide diluir el contaminante. Al mediodía, el calor del sol eleva esa tapa y permite una mayor disponibilidad de aire, con la consecuente disminución del nivel de contaminación.

–¿Cuáles son los principales gases contaminantes?

–El ozono, elemento presente en la estratósfera que nos protege de los rayos ultravioleta, si se presenta con niveles muy altos en la superficie, es irritante y afecta a los niños, ancianos o a quienes realizan mucha actividad física; el mónoxido de carbono que, en general, está presente en ambientes interiores como resultado de combustibles mal quemados, o en el exterior a través de fuentes industriales o naturales, como un volcán; y el dióxido de azufre, producto de la combustión industrial.

 Los niveles de contaminación exterior no son homogéneos, y en una ciudad intermedia, siempre son más elevados cerca de las avenidas donde hay mucho tránsito.

Otro contaminante típico de la actividad humana son los óxidos de nitrógeno que se producen cuando hay combustión a alta temperatura, y uno que ya no se usa, pero que antes era muy importante: el plomo, presente en las naftas y que fue reemplazado por otros productos que generan otros contaminantes secundarios, como benceno, tolueno, sileno.

–¿Cuáles son las consecuencias más importantes?

–Las referidas a la salud. La más directa es el material particulado fino, de menor diámetro que un cabello, que penetra hasta los alveólos y el torrente sanguíneo. Proveniente de la quema de los vehículos, esta especie de hollín arrastra polen, bacterias y microorganismos presentes en el aire que generan problemas respiratorios e, incluso, pueden afectar a quienes tienen problemas cardíacos. Las partículas mayores quedan atrapadas en las mucosas y no son tan problemáticas. Por ejemplo, el polvo que uno ve en un camino de tierra es molesto, pero no tan dañiño.

–¿Existen directivas internacionales para prevenir esta contaminación?

–La Organización Mundial de la Salud plantea diversas recomendaciones y los países apuntan a lograr los niveles de calidad de aire recomendados. Hay varios tipos de normas: las de calidad de aire exterior, interior y para lugares de trabajo. Por otra parte, también se establecen criterios que diferencian lo crónico o permanente de lo episódico.


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