Buscar un defecto en el funcionamiento del mercado y plantear una solución que, al mismo tiempo, tuviese un beneficio social, fue la motivación que tuvo en 2003 el empresario chileno Fernando Nilo para fundar Recycla, que recolecta y recicla partes y piezas usadas de basura electrónica que antes iban directamente a los vertederos.

Inspirado por el ejemplo de emprendedores como Muhammad Yunus y por instituciones como el World Economic Forum, Nilo define a Recycla como “un emprendimiento social”.

“En el caso nuestro el tema está por reciclar personas. Parte de nuestra empresa son presos, gente que estuvo 15 ó 20 años presa. O gente que duerme en la cárcel, con reclusión nocturna y que en el día trabaja en Recycla. Y ése es un concepto de reciclaje social”, le dice a BBC Mundo.

De los 23 trabajadores de la empresa, ocho tienen antecedentes penales. Cristián Haliburton, de 34 años, es el encargado de planta y lleva en ella 6 años, desde los inicios. Más que el aporte a la descontaminación, también le interesa subrayar el apoyo laboral a los ex prisioneros.

“Me gusta más rescatar el tema personal, a las personas que nosotros ayudamos, a los ex internos. A las personas que les damos posibilidades que en otras partes no les dan. Reciclamos personas, aparte de materiales”, explica Haliburton.

Una de estas personas es Eduardo Poblete, de 66 años, ex reo, que lleva 4 años como trabajador de la planta. “La experiencia ha sido bastante grande, por motivos de mi vida. Yo no he sido una persona trabajadora ni buena. Estuve 25 años en la Cárcel de Colina”, comenta muy emocionado.

Tras pasar por una casa de acogida de una institución de beneficencia, llegó a Recycla por 15 días y se quedó. Hoy es operario de una máquina, clasifica materiales y separa cables.

Evitando la contaminación

Nilo desarrolló su idea tras diagnosticar lo que consideró un “defecto del mercado”, que explica así: “Las tecnologías de la información nos facilitan la vida, ponen a disposición de todos los ciudadanos fax, scanners, DVD, computadores, grabadoras, todo lo que te imagines que sea electrónico, pero al final de su vida útil no son responsables, las marcas, por la disposición final o la logística inversa de esto”.

“Y ahí yo dije: aquí hay una oportunidad (…) Vi esta oportunidad y quise fundar la primera empresa de reciclaje electrónico en América Latina”, agrega.

Antes, los aparatos electrónicos en desuso iban a parar a vertederos, mezclados con el resto de la basura, con el consiguiente daño para el medio ambiente y la posibilidad de generar enfermedades en la población, tal como apunta Nilo: “Las baterías de celulares o pilas de equipos electrónicos tienen litio, cadmio; la pantalla de un computador tiene plomo y todos esos elementos son nocivos para las napas (de aguas) subterráneas”.

Recycla aplicó un modelo B2B (business to business), ofreciendo a las empresas un servicio de reciclaje. “Ellos pagan a Recycla por la disposición y el reciclaje adecuado de los residuos que poseen”, señala Nilo.

Recycla envía un camión, pintado con un llamativo color amarillo, que va de empresa en empresa retirando los materiales, ya sea mensual o quincenalmente, dependiendo de la empresa. Por ahora sólo trabajan con empresas y no con ciudadanos particulares. “No es fácil que las personas paguen, hay que crear un sistema, que ellos vean un valor y puedan pagar por eso”.

Exportaciones a Bélgica

La planta de Recycla, ubicada en el parque industrial de la comuna de Pudahuel, detrás de la zona del aeropuerto internacional, procesa anualmente unas 500 toneladas de desechos.

La mayor parte corresponde a computadoras, teléfonos celulares, equipos médicos y otros aparatos electrónicos. Al llegar a la planta son descargados y se pesan. Luego se separan en dos familias: lo reciclable y lo no reciclable.

Los objetos reciclables son separados por piezas y partes y van a un proceso de desmantelamiento, donde se seleccionan tarjetas, cables, etc. Las partes que no se pueden reciclar -pantallas, baterías y pilas- son enviadas a una empresa especializada en el tratamiento y gestión de residuos, Hidronor, que tiene una planta en la misma comuna.

Lo que sí se puede reciclar es exportado por barco, en un contenedor, a Bélgica, en Europa, donde existen fundiciones que procesan esa materia prima. “Recuperan la materia prima, los metales. Esos se funden y los venden nuevamente como metales”, explica Nilo.

Reacio a dar cifras y a cuantificar sus utilidades, el gerente general de Recycla reconoce que los primeros años fueron “de números rojos” y que la empresa empezó a ser sustentable a partir de 2008. “Hemos logrado reciclar, desde nuestra creación, entre 3 mil y 4 mil toneladas, que antes iban a vertederos y contaminaban”.

Un aporte a la comunidad

La iniciativa de Nilo ha sido reconocida con premios en Chile y en el extranjero, destacando entre ellos el Energy Globe Award, en la categoría Tierra, otorgado en Praga en abril de 2009.

Carolina Andrade, supervisora de la planta de Recycla en Pudahuel, le explicó a BBC Mundo que el trabajo se realiza de lunes a viernes, de 8 a 18 horas. En promedio, el camión llega una vez al día a descargar objetos.

Katherina Ortega tiene 34 años, lleva diez meses trabajando en la planta, y destaca que ha aprendido a distinguir todas las partes y piezas de un computador, lo que es nuevo para ella, porque antes trabajó como ayudante de cocina.

“Estamos ayudando a que no haya tanta contaminación”, dice, con orgullo. Marcia Rivera, de 42 años, antes fue vendedora en un centro comercial. Lleva dos años en la planta y también considera “bueno que esto pueda servir y ayudar en algo a la comunidad. Es un aporte, un grano de arena”.

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