Situacion de Venezuela y el reciclaje

Por: Alejandro Ramírez Morón

De manera alarmante, 10 por ciento de la actividad industrial genera en Venezuela 90 por ciento de los desechos sólidos. Lo que se hace en materia de reciclaje es bastante poco. Se crea un problema de salud pública y se desecha un potencial exportador extraordinario.

En Venezuela estamos reciclando apenas 9 por ciento de nuestros residuos. Somos una nación cuyo principal problema ambiental es justamente la generación de desechos sólidos que quedan mal dispuestos en la calle, en los botaderos de basura”, revela Diego Díaz, presidente de Vitalis, ONG dedicada a temas ambientales. Del total de residuos que produce Venezuela, se podría reciclar 95 por ciento. Y la Ley de Residuos y Desechos Sólidos y la Ley de Desechos Tóxicos son las que rigen esta materia en Venezuela. Pero poco se hace.

La gran torta de la basura está conformada por papel periódico y cartón, chatarra (que incluye aluminio y plástico) y vidrio. La mitad son residuos orgánicos: restos de comida, elementos provenientes de la poda y la hojarasca. Lo ideal es que no se entremezclen, para que puedan ser recuperados de forma selectiva.
Juan Carlos Sánchez, especialista en ambientalismo de la UCV y la Universidad Simón Bolívar, quien trabajó con el panel de expertos de cambio climático de las Naciones Unidas que ganó el Nobel de la Paz con Al Gore, advierte que “el problema de la basura le concierne a las alcaldías, pero éstas piensan solucionarlo haciendo más contenedores, cuando esa no es la solida”.

La Asociación de Reciclaje y Producción Limpia está proponiendo que se cumpla la Ley de Residuos y Desechos Sólidos, hoy en revisión por parte de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional, con la propuesta de denominarla “Ley de Gestión del Manejo de los Residuos y Desechos Sólidos”. “Estamos planteando que todos los factores involucrados den su punto de vista, su aporte”, dice Hernán Papaterra, director ejecutivo de la referida asociación.

Esa ley prevé en su artículo 104 (de 2004) que deberán desaparecer los vertederos ilegales a cielo abierto en la totalidad de los municipios para el año 2009. No ha ocurrido nada. “Si la ley que está vigente dice que hay que desistir de los vertederos, no es posible que las autoridades estén pensando en crear más vertederos”, denuncia Papaterra, mostrando las contradicciones del sistema.

Alternativas
Se debería evaluar el problema de la basura con datos fidedignos, expone Díaz, ya que sólo hay estadísticas regadas, con distintos métodos. Sería un trabajo gubernamental: desarrollar un criterio técnico que permita que la basura sea manejada por las personas más capacitadas, determinar las necesidades, tecnologías para la solución, leyes, análisis e involucramiento de actores, seguimiento, acciones de toma de conciencia, y más.

“Lo que nos está faltando es abandonar el tema político y avanzar en una dimensión meramente técnica”, asegura. El reciclaje, haciéndolo bien, soluciona un poco más de 50 por ciento del problema ambiental. El resto debería recaer sobre políticas de incidencia para que la gente genere menos basura y reutilice tanto como sea posible”, indica.Pero, ¿por qué no se está reciclando en Venezuela? En primer lugar, el volumen de generación de basura es muy alto, luego la capacidad de procesamiento de las empresas recicladoras es limitada, y además los estímulos que tiene la gente para reciclar son muy pocos, no solamente para las empresas sino para los propios ciudadanos. No hay una ley de reciclaje ni un incentivo fiscal que le diga a la gente que recicle o a las empresas que la acción puede ser rentable.

“Aplicar una política buena de reciclaje en Venezuela costaría la mitad de lo que cuesta tratar los residuos mal dispuestos. Es una inversión que vale la pena, es rentable”, calcula Diego Díaz.

Negocio rentable
En Venezuela se genera entre 800 gramos y un kilo de basura por persona, diariamente. Ese volumen no está recibiendo el tratamiento adecuado, no existen empresas estatales de reciclaje. Por desgracia, “80 por ciento de la basura termina expuesta en botaderos y vertederos a cielo abierto, y además de desperdiciar una materia prima que tiene un valor, estamos generando un problema de salud”, analiza el experto.

El país está ante el imperativo –alerta Papaterra- de abordar con seriedad un estudio del mercado, para evaluar la oferta de material recuperable y cuál es la demanda real. El mercado atendido por las recuperadoras y recicladoras no está en consonancia con la disponibilidad de desechos que se están generando, que rebasan la capacidad.

El negocio es rentable, puesto que es materia prima que de otra forma habría que importar, y a la vez tiene un potencial de exportación. “Hay un mercado exportador en potencia. En Venezuela a pesar de que existen normativas prohibiendo la exportación de desechos, hay mucho contrabando de basura hacia Colombia y hacia China”, deja deslizar.

El reciclaje –pone sobre la mesa- es un negocio altamente rentable en la medida en que está asistido, protegido en términos impositivos, institucionales y de infraestructura, por parte del Estado. El factor que más determina es el flete, es decir, el costo de transporte para que un oferente lo lleve al recuperador, o éste venga a una comunidad o una industria a comprar ese material.

El papel de las empresas
Si la gente desistiera de tantos empaques y envolturas, se estarían reduciendo los desechos. “Que se cambien los patrones en embalaje, empaque y envasado”, propone Papaterra.
Un dato alarmante: 10 por ciento de la actividad industrial genera 90 por ciento de los residuos y desechos. Y 90 por ciento de los consumidores genera el otro 10 por ciento. “El reciclaje es sólo un aspecto. A la gente hay que educarla a generar menos basura. Generar empaques menos nocivos, y más políticas públicas, municipales”, explica Diego Díaz.

Hay empresas que gastan miles de millones en publicidad, pero en sus indicadores de cuidado ambiental están muy mal. Hay que leer las etiquetas para verificar que lo que está detrás de la imagen es realmente confiable. “El reciclaje ayuda pero no es suficiente, hay que diseñar los productos de manera más responsable e incentivar a la gente a que lea las etiquetas y exija, entre otras medidas”, propone Díaz.

Todo esto requiere transferencia tecnológica. Si se evalúa el parque reciclador en Venezuela, en su gran mayoría no cumple con los patrones en conservación del medio ambiente, uno de los objetivos del milenio. Por otro lado, 90 por ciento del personal que laboran en la cadena de reciclaje, son excluidos sociales, madres, mujeres y niños que trabajan en medio de la basura. Esa es la cruda realidad.



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