mundial

Por: Susanne Wallenoeffer y Andrea Perez
La ecología es un tema prioritario en la política de Sudáfrica. La defensa de sus reservas ecológicas necesitan de una gran campaña de protección de los animales y sobre todo de preservación de los ambientes naturales para el desarrollo de la flora y la fauna.

El Mundial 2010 de Sudáfrica va a ser una gran fiesta que permitirá, además de disfrutar del acontecimiento más importante referido al deporte más bonito del planeta, concientizar a los fanáticos que arribarán a Sudáfrica.

Las empresas que auspician el mundial y además son patrocinadores de algunas de las selecciones de futbol más importantes del planeta, tendrán una política acorde…

Tal el caso de Nike y Adidas, empresas que respaldan y auspician a muchas de los mejores equipos del planeta. Estas empresas han anunciado que las camisetas de países de gran importancia estarán realizadas con materiales reciclados, ecológicos y que se adaptan a las políticas “verdes” de protección al planeta.

Gracias a una nueva tecnología, la vestimenta de nueve selecciones, entre ellas Brasil, Holanda y Portugal serán confeccionadas con hilo de poliéster a partir del reciclado de botellas plásticas derretidas.

Gran propuesta que felicitamos y aplaudimos.

Según las proyecciones, el Mundial de Sudáfrica supondrá unas emisiones superiores en más de ocho veces a las que se produjeron durante el organizado en Alemania en 2006. En total, se calcula que esta Copa conllevará la emisión de casi 900.000 toneladas de CO2, a las que habrá de sumar más de un millón de toneladas más vinculado a los desplazamientos globales. El sustancial aumento se debe sobre todo a la lejanía de Sudáfrica con respecto a otros núcleos de población mundiales y, asimismo, a la escasa eficiencia energética del transporte público, que agravará la huella de carbono. Así, junto a los vuelos de larga distancia, el transporte urbano representará la mayor parte de las emisiones, seguido del consumo de energía aparejado al alojamiento de los visitantes y participantes. Con el fin de neutralizar al menos una parte, Sudáfrica, junto al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la FIFA, ha desarrollado un paquete llamado Green Goal (‘Gol Verde’), cuyo objetivo consiste en lograr que el torneo sea más respetuoso con el medio ambiente.

El programa Green Goal se desarrolló originalmente para el Mundial de Alemania de 2006, en cuya planificación se tuvieron en cuenta, por vez primera, los aspectos medioambientales. Se adoptaron medidas adecuadas a las circunstancias locales, con objeto de reducir el impacto del acontecimiento en el medio ambiente, sin que ello supusiera un perjuicio para otros factores, como la economía y una organización adecuada del torneo.

El programa Green Goal 2010 comprende los ámbitos de la energía, el agua, los residuos, el transporte, la biodiversidad y la compensación de las emisiones de CO2 y ha sido desarrollado por el COL sudafricano en colaboración con la FIFA. De este modo, se utilizará fundamentalmente agua de lluvia para el suministro de los estadios. Por otra parte, con objeto de evitar la generación de residuos, está previsto emplear, en la medida de lo posible, envases reutilizables y reciclables para los alimentos distribuidos en el estadio. Para desechar tales envases se podrán utilizar los contenedores instalados para ello en los estadios. También se pedirá a los visitantes que hagan uso del transporte público para acudir a los partidos. Para ello, a lo largo de los últimos años se han efectuado cuantiosas inversiones en las infraestructuras de transporte de las ciudades anfitrionas.

Está previsto, por ejemplo, que el 50% de los visitantes alojados en Ciudad del Cabo se desplace en transporte público a los estadios y a los actos de animación destinados a las diversas aficiones. Recientemente se han realizado ingentes inversiones encaminadas a mejorar el sistema de transporte y construir numerosos carriles para ciclistas y peatones. Asimismo, hace un tiempo se fundó la empresa Green Cab Company, un servicio de taxis ecológico que hace uso de una flota de automóviles propulsados por GLP (gas licuado de petróleo) para transportar a los visitantes por la ciudad. Además, una parte del alumbrado público de Ciudad del Cabo funciona mediante energía eólica. Durban también ha hecho propio el objetivo de organizar un Mundial ecológico y tiene previsto lograr que su huella de carbono sea neutra. Con tal fin ha emprendido diversos proyectos como la construcción de una zona peatonal entre el estadio y la primera línea de playa, donde se celebran los actos festivos dirigidos a la afición. Otros proyectos incluyen la ampliación de la red de transporte público mediante la construcción de nuevas estaciones ferroviarias y la mejora de los servicios de autobuses urbanos. Se ha elaborado además un “código medioambiental” para los visitantes en el que se les informa, entre otras cosas, de que el agua del grifo de Durban es perfectamente potable.

Por otra parte, se están desarrollando diversos proyectos de reforestación: en Johannesburgo, por ejemplo, se van a plantar más de 200.000 árboles. Merece mención otra iniciativa nacional: el Green Passport, que se distribuirá entre los visitantes durante la copa mundial y que incluye diversas recomendaciones de conducta ecológica. Dicha iniciativa incluye un servicio SMS a través del que se puede averiguar en unos pocos segundos si el pescado que se ofrece en el menú de un restaurante figura en la lista roja o si se puede consumir con seguridad. De este modo, la mayoría de las medidas ecológicas se dirigen a quienes visiten Sudáfrica durante el Mundial. Sin embargo, también las selecciones nacionales y la FIFA adoptarán medidas. En este sentido, más de la mitad de los equipos participantes se ha comprometido a neutralizar las emisiones de CO2 asociadas a los vuelos de largo recorrido que deban tomar.

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