Todas las alarmas están ya encendidas. El ultimo informe del Banco Mundial es desesperanzador

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Todas las alarmas están ya encendidas. Las consecuencias del cambio climático son ya innegables: la Tierra lleva 11 meses consecutivos registrando récords de calor, Groenlandia se ha empezado a derretir un mes antes de lo habitual, y hasta el eje de rotación del planeta ha quedado alterado. Ahora, el Banco Mundial se ha unido a las voces de alerta y anuncia que la escasez de agua, exacerbada por el cambio climático, podría conllevar la reducción de hasta el 6 % del producto interno bruto (PIB) en algunas regiones, provocar migraciones y generar conflictos.

El informe High and Dry: Climate Change, Water and the Economy (Situación crítica: El cambio climático, el agua y la economía) publicado por el organismo el pasado martes es algo más que demoledor: “Los efectos combinados del crecimiento de las poblaciones, el aumento de los ingresos y la expansión de las ciudades, la demanda de agua registrará un crecimiento exponencial”, convirtiendo su suministro en algo “errático e incierto”.

Los riesgos del cambio climático

Para 2050, las tasas de crecimiento de esas regiones podrían registrar una disminución de hasta el 6 %, debido a los efectos de la escasez de agua en la agricultura, la salud y los ingresos.

Caída del PIB

En el informe advierte que la menor disponibilidad de agua dulce y la competencia que generan otros usos —como la energía y la agricultura— podrían llevar a que, para 2050, la disponibilidad del agua en las ciudades se reduzca en casi dos tercios respecto de los niveles de 2015.

Las zonas más áridas, como Oriente Medio y el Sahel en África, verán intensificada la escasez de agua. Mientras tanto, donde hoy en día es abundante, como África central y Asia oriental, este recurso empezará a faltar. Los análisis de los datos han demostrado, según el Banco Mundial, que las tasas de crecimiento de esas regiones podrían registrar una disminución de hasta el 6 % en 2050.

Migraciones y guerras
 
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La caída del PIB no es el único ni el más grave problema de la falta de agua. La inseguridad entorno a este preciado y crucial recurso podría multiplicar el riesgo de conflictos. Subidas de precio abruptas y sequías extremas “podrían avivar conflictos latentes y provocar migraciones. Cuando el crecimiento económico se ve afectado por las lluvias —se afirma—, los episodios de sequías e inundaciones generan olas de migraciones y brotes de violencia dentro de los países”, advierte el informe.

“La escasez de agua constituye una amenaza importante al crecimiento económico y la estabilidad en el mundo, y el cambio climático está agravando el problema”, declaró el presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim. “Nuestro análisis muestra que, si los países no adoptan medidas para mejorar la gestión de los recursos hídricos, algunas regiones densamente pobladas podrían verse afectadas por largos períodos de crecimiento económico negativo”.

¿Hay esperanza?

Dentro de la alarma, escondida tras la vorágine de consumo extremo y de poco respeto al medio ambiente que impera en la sociedad actual, hay una luz de esperanza. “Los países pueden adoptar ahora políticas que los ayudarán a gestionar el agua en forma sostenible durante los próximos años”, recalca Jim Yong Kim.

Los países pueden adoptar ahora políticas que los ayudarán a gestionar el agua en forma sostenible durante los próximos años”

JIM YONG KIM
Presidente del Banco Mundial

Richard Damania, autor del informe y economista principal del Banco Mundial, también se suma esta visión positiva. “Cuando los Gobiernos responden a la escasez de agua promoviendo la eficiencia y asignando incluso el 25 % del agua a usos más productivos, las pérdidas disminuyen drásticamente y, en el caso de algunas regiones, incluso desaparecen. La mejora en la gestión de los recursos hídricos genera altos dividendos económicos”.

El problema, sin embargo, es que para lidiar con los factores de estrés climático que afectan sobretodo a países extremadamente secos, según el informe, se requieren políticas y reformas más contundentes.

¿Qué políticas se deben seguir y qué inversiones son necesarias?

El informe propone algunos ejemplos:

– Una planificación más adecuada a la hora de asignar los recursos hídricos

– La adopción de incentivos para aumentar la eficiencia hídrica

– Reutilizar inversiones en infraestructura destinadas a promover la seguridad en el suministro y la disponibilidad de agua