Toyota Setsuna: un auto eléctrico de madera con reseñas retros, naúticas y artesanales

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La idea del Setsuna es ver cómo el coche cambia con el paso del tiempoLa idea del Setsuna es ver cómo el coche cambia con el paso del tiempo
Setsuna es la traducción japonesa de la palabra momentos. Toyota expuso rápido sus motivaciones para confeccionar un automóvil de carácter sensible, sentimental. Su denominación admite esta búsqueda por establecer un vínculo con apelaciones a las emociones, los recuerdos, las percepciones de los conductores. Un auto de madera que funcione. Eso es el Toyota Setsuna: una fabricación noble, cercana, amena a la condición humana.

No hay acero, no hay aluminio, no hay fibra de carbono, material vedette en las nuevas producciones de la industria. El Setsuna está hecho completamente de madera. Líneas fluidas, sencillas, clásicas con un claro sello artesanal y una estética simil náutica.

La técnica de construcción que se utilizó para la confección de este prototipo se llama okuriari y prescinde del uso de clavos o tornillos. Una metodología tradicional que enlaza formas convexas y cóncavas manteniendo una estructura uniforme. Para la estructura tubular emplearon abedul japonés, mientras que el resto de la carrocería está construida en base a cedro autóctono. Incluso los asientos están esculpidos en madera. La dirección y los brazos de suspensión son algunos de los elementos que obligadamente tuvieron que ser fabricados en aluminio.El diseño es un trabajo en conjunto del equipo liderado por Kenki Tsuji, ingeniero jefe de la firma trazando una línea semejante con los dibujos de Kota Nezu, autor del Toyota Camatte.
 
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Toyota encarna con este reducido biplaza su programa productivo ecológico y sustentable. La madera se moverá a partir de un propulsor totalmente eléctrico. Además de generar un impacto visual y de simbolizar una conexión ancestral entre la madera y el hombre, el Setsuna funciona: utiliza seis baterías de ácido y plomo que le confieren una autonomía de 25 kilómetros para viajar a una velocidad máxima de 45 kilómetros por hora. El prototipo nipón adopta una dimensión de 3,03 metros de largo por 1,48 de ancho y presenta una altura total de sólo 900 centímetros y cuyo bastidor de madera admite una distancia entre ejes de 1,70 metros.

Kenji Tsuji, supervisador del desarrollo del prototipo e ingeniero jefe de la compañía, brindó más detalles del simbolismo que pretende explotar Toyota con su Setsuna: “el vehículo incluye un reloj de 100 años para ir midiendo el tiempo a través de generaciones y unos asientos que combinan la belleza funcional con la suave tonalidad de la madera”. Tsuji también develó qué buscaron estimular en la comunidad con esta carrocería que rememora las curvas de una embarcación: “nos gustaría que el observador imagine cómo el Setsuna irá desarrollando gradualmente un carácter complejo y único a lo largo de los años”.

El Toyota Setsuna es un auto esculpido en madera que con la absorción de los recuerdos, las emociones, los sentimientos de múltiples generaciones de una familia va paulatinamente descomponiéndose. Asimilar el paso del tiempo en una estructura noble y familiar es la moraleja del proyecto nipón. Sin dejar de lado, el valor de los “momentos”.

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