Un mes más de verano, un mes menos de invierno. El efecto del calentamiento global

En buena parte de Australia lo están viviendo en primera persona en los últimos meses como consecuencia de los incendios forestales y ahora lo ratifica un informe de The Australian Institure: los veranos son cada vez más largos, y lo contrario ocurre con los inviernos (cada vez más cortos y menos fríos).

En concreto, según este think tank (entidad privada de estudio de la realidad social, económica y política de Australia) con sede en Canberra, en la actualidad las temperaturas propias de verano están presentes en las principales zonas habitadas de su país -como media- 31 días al año más que en hace dos décadas.

En cambio, en las siete zonas estudiadas por los expertos de esta entidad, en la actualidad las temperaturas propias del invierno están presentes 21 días menos al año.

Australia es ahora, con este estudio, ejemplo de las alteraciones térmicas estacionales asociada al crisis climática global pero, como se recordará, no hace falta ir tan lejos para percatarse de esta cambiante realidad.

Richie Merzian, director del Programa de Clima y Energía en The Australia Institute, explica que “temperaturas que se consideraban propias de los tres meses de verano en la década de 1950, ahora se registran desde mediados de noviembre hasta mediados de marzo”.

”Nuestro estudio no es una proyección sobre el futuro, es lo que sucede ahora mismo. Los veranos han crecido incluso más en los último años, los últimos cinco son el doble de largos que sus inviernos”, remarca este investigador australiano, que insta al gobierno de su país -que en muchas ocasiones se ha mostrado escéptico en esta materia, a poner en práctica decidida de control y disminución de las emisiones de gases que provocan en efecto invernadero.

Conforme al estudio, el calentamiento global es la razón de la extensión de los veranos, cuyas temperaturas extremas los hacen “más peligrosos” y vulnerable a los desastres naturales, como los enormes incendios registrados durante este verano.

Los datos presentados por este entidad no gibernamental indica que en el futuro próximo los veranos más largos tendrán un impacto “significativo” en industrias como el turismo, la construcción, la agricultura o la minería.

De momento, los datos indican que la temperatura de Australia ha aumentado un grado de media, que según la proyección del estudio continuará creciendo, y en diciembre de 2019 el país registró el día más caluroso desde que existen registros con una temperatura media máxima de 41,9 grados, mientras que ese mes el termómetro de la localidad de Eucla llegó hasta los 49,8 grados centígrados.

Algunas áreas regionales de Australia, como Port Macquarie NSW, están experimentando cambios aún más dramáticos en la duración de las estaciones, y ahora están viendo siete semanas más de temperaturas tradicionales de verano en comparación con los años 1950 y 1960, indica el informe publicado en internet por The Australia Institute.

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