Un veneno llamado cadmio

Durante buena parte del siglo XX, Japón estuvo en guerra con Rusia (1904-1905), China (1937-1945) y Estados Unidos (1941-1945). Estos conflictos generaron una gran demanda de metales, con lo que el crecimiento de la actividad minera en Toyoma aumentó notablemente para satisfacerla.

Y con este impulso económico, la mina de Kamioka, propiedad de la Compañía Mitsui, llegó a ocupar un lugar entre las más importantes del mundo. Pero este gran desarrollo tuvo un aspecto negativo: la minería contaminó el ambiente.

Durante años, la mina de Kamioka arrojó sus desechos en el río Jinzu. Los habitantes de la región bebieron las aguas contaminadas y también las usaron para regar los campos de arroz. Después cosecharon el grano contaminado y se lo comieron. Entonces contrajeron una dolorosa enfermedad.

El dolor comenzaba en las piernas y la columna, luego se extendía a otras partes del cuerpo. Los huesos se deformaban y se rompían; disminuía la cantidad de glóbulos rojos y los riñones funcionaban mal. Hubo 5 mil afectados. Pero las historias de contaminacion por cadmio se han dado por todo el mundo el caso mas reciente es el de la planta química en Changsha en China donde se enfermaron 509 personas por vertido de
cadmio.

¿Qué es el cadmio?

El cadmio es un metal azulado y tan blando que se lo puede cortar con un cuchillo. Lo descubrió en 1817 el químico alemán Friedrich Stromeyer, y le puso ese nombre porque lo extrajo de un mineral llamado cadmia (palabra que deriva del griego Cadmus, nombre del mítico fundador de la ciudad de Tebas). Si se ordenan los elementos químicos que componen la corteza terrestre según su abundancia, el cadmio ocupa la posición 65, un lugar intermedio.

Sus propiedades son parecidas a las del zinc y es habitual que los mineros los encuentren juntos. Uno de los lugares del planeta más contaminado con cadmio son los alrededores de la mina Shipham (condado de Somerset, Inglaterra). En la década de 1970, los alumnos de una escuela local plantaron lechugas en la tierra del lugar y vieron que las hojas de las plantas se volvían amarillas. El suelo contenía 500 veces más cadmio que lo normal.

El Programa para el Ambiente de las Naciones Unidas incluyó al cadmio en su lista de los diez contaminantes más peligrosos. Y encontraron que la principal razón de esa enfermedad era que, por la ingesta de ciertos alimentos, se acumulaba en los seres vivos. Plantas como la lechuga, la espinaca y el repollo lo absorben fácilmente del suelo. También lo absorbe el pasto que come el ganado, así que no tenemos escapatoria: ingerimos cadmio cada vez que comemos una ensalada, un asado, un churrasco, una hamburguesa, una tarta de verdura o una manzana.

En promedio, una persona consume unas 25 millonésimas de gramo de cadmio por día (la Organización Mundial de la Salud www.who.int/es considera peligroso consumir más de 70). Como el intestino no lo absorbe bien, la mayor parte sigue de largo; el resto ingresa al organismo y cuando pasa por los riñones es capturado por ciertas proteínas que lo mantienen inmovilizado durante décadas.

Una persona de 50 años lleva en el cuerpo entre 20 y 40 milésimas de gramo de cadmio. Desde un punto de vista toxicológico es una gran cantidad, pero no afecta la salud porque está “atrapada” en los riñones. Pero si el organismo recibe demasiado cadmio, las proteínas que lo capturan no dan abasto y el funcionamiento de los riñones se altera.

Los fumadores incorporan el doble de cadmio que las personas que no fuman, porque inhalan el que se encuentra en las hojas de tabaco (y los pulmones lo absorben mejor que los intestinos). Si se consume cadmio en grandes cantidades durante un largo tiempo, como hicieron sin saberlo los habitantes de Toyama, aparecen los síntomas de la enfermedad Itai-Itai.

Los primeros síntomas de la intoxicación se pueden confundir con un resfrío: irritación de garganta, dolor de pecho y tos. Luego aumenta la presión arterial, el cuerpo se debilita, se acumula agua en los pulmones y respirar causa dolor. La ingestión de cadmio provoca náuseas, vómitos, diarrea, dolores musculares y problemas renales. No se conocen antídotos. El único tratamiento disponible consiste en aliviar los síntomas de la intoxicación. Los sobrevivientes tardan meses en recuperar la salud.

La atmósfera terrestre recibe 22 toneladas de cadmio por día. El 90 por ciento proviene de la actividad humana; el resto, de los incendios forestales, los volcanes y el desgaste del suelo y las rocas. Las principales fuentes humanas de cadmio son los fertilizantes, el uso de combustibles fósiles y las industrias del hierro y del acero. El cadmio se obtiene como un subproducto de la industria del zinc. Es un buen conductor de la electricidad que sirve para fabricar componentes electrónicos.

En la década de 1960 se comenzó a tomar precauciones para disminuir la liberación de cadmio al ambiente. En los años siguientes disminuyó la cantidad de cadmio en el agua, el suelo y la atmósfera. También se redujo el consumo involuntario a través de los alimentos. A las fábricas que trabajan con cadmio se les recomienda aplicar estrictas reglas de higiene industrial para disminuir al máximo la contaminación del ambiente. Además, los trabajadores deberían ser sometidos a exámenes médicos periódicos para prevenir riesgos. Donde se cumplen estas medidas, el cadmio ya no constituye un peligro para la salud humana, lo malo es que en muchos paises los controles son pobres y la contaminacion producto del cadmio sigue matando mucha gente.

Por Raúl A. Alzogaray