Una forma muy ecológica de dejar este mundo… Entierros ecológicos

Por: David Hidalgo Vega

El último grito de la moda funeraria podría causar un cambio en el lenguaje. Llegará el momento en que la gente ya no use la palabra enterrar para referirse al rito universal de despedir a los muertos. Se utilizará sumergir, anclar, quien sabe hasta fondear, si su actual connotación siniestra llegara a ser barnizada de nuevos sentidos. Semejante revolución léxica es un tema de fondo. De fondo marino. Ha empezado en un antiguo banco de arena frente a las costas de Miami, convertido ahora en un camposanto de la nueva era: los creadores lo diseñaron con la idea de que tuviera cierto parecido a la Atlántida, la legendaria ciudad perdida en las aguas de la mitología occidental. Al final se ha convertido en el único parque temático del mundo donde la membresía es póstuma y supone que tus restos se conviertan en parte de un decorado mortuorio a ciento cincuenta metros bajo la superficie del mar: El Arrecife Conmemorativo Neptuno – The Neptune Society.

Está sumergido en el Atlántico, a unos 5 kilómetros al este de la exclusiva isla de Key Biscayne. Si uno bucea en esas aguas se topará con una aparente ruina arqueológica. La escenografía empieza en dos puertas metálicas de más de tres metros de alto con la forma de gigantescas alas de mariposa. Desde allí, puestos a cada lado de la entrada, dos leones de piedra parecen olfatear el silencio de las corrientes marinas para prevenir intrusos. El interior es un complejo de columnas que simulan haber soportado antiguas bóvedas, a la manera de los palacios desmoronados de la Grecia clásica. Hay arcos completos, bancas, pasajes, glorietas y calles de concreto que provoca imaginar transitadas por peatones de hace siglos. Todo dispuesto como el gran anfiteatro de una ciudad de mentes lúcidas. Pero la verdad es que en ese paraíso extraviado nunca hubo un alma viva. Y de hecho, tampoco un largo pasado. Desde que fue inaugurado hasta ahora no han transcurrido ni dos años.

La idea es que una vez que mueras te conviertas en un arrecife. Los residentes de este santuario no solo están depositados al interior de sus estructuras. Ellos son las estructuras. El Neptuno ofrece a los deudos la posibilidad de mezclar las cenizas de sus difuntos con los materiales que se usa para levantar el atolón. Resulta curioso ver los videos de familiares mientras hacen la mezcla de las cenizas con el concreto que servirá para moldear algunas piezas. Algunos lo hacen para asegurarse de que no los engañen y terminen tirando esos polvos familiares por cualquier lado. Otros porque sienten que ese hubiera sido el mayor deseo del muerto: formar parte de un recinto de vida natural como es un arrecife. Semejante variante de la reencarnación puede costar entre 1.500 y 6.000 dólares, lo cual ya es bastante decir, porque un funeral en tierra firme puede costar diez veces más. Pero el precio es lo último que cuenta. Un difunto merece siempre el mayor de los respetos, porque en el fondo todos somos buenos. Sobre todo en este lugar.

Los cementerios tradicionales ocupan lugar y consumen recursos cada vez más escasos para mantenerlos. En Miami un empresario de la industria funeraria, Jerry Norman, cree haber encontrado una alternativa con la construcción del primer módulo de un cementerio subacuático que eventualmente se convertirá en un arrecife de corales artificial en el que descansarán las cenizas de unas 100.000 personas.

What is the best way to go… [Green Burials].