Volkswagen y Audi MIENTEN, sus autos no son tan buenos para el medio ambiente como dicen

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Escándalo por manipulación de emisiones de gases en autos. Son casi 500 mil autos y contaminan más de 40 veces de lo que la norma permite en EE.UU.

Volkswagen se encuentra en el centro del mayor escándalo de los últimos tiempos en la industria automotriz. La Agencia Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha denunciado que el gigante alemán falseó los datos de emisiones contaminantes de sus coches con motores dos litros TDI de cuatro cilindros a la venta en el país norteamericano, algo que el propio fabricante ha reconocido como cierto.

Los Volkswagen Golf, Jetta, Passat y Beetle y el Audi A3 con estos propulsores incorporarían un software capaz de detectar cuándo los coches estaban en fase de homologación para falsear el resultado de los test de emisiones no sólo de CO2, sino de NOx, uno de los gases más peligrosos que emiten los automóviles y que, en el caso de los modelos citados, podría haber superado hasta en 40 veces los niveles autorizados en su uso normal.

Volkswagen, reconoció los hechos y pidió disculpas en un comunicado y la propia compañía ha reconocido que el caso va más allá de los coches que vendía en EEUU, ya que hasta 11 millones de vehículos contarían con el software que mide de forma engañosa las emisiones.

De hecho, tanto Alemania, como Corea o Francia ya han anunciado su intención de realizar sus propias investigaciones, y no sólo a los modelos de Volkswagen, sino también a los de otros fabricantes. Todo ello con el objetivo de tranquilizar a los consumidores respecto a las propiedades de sus vehículos.

La multa a la que se enfrenta Volkswagen es de una extraordinaria cuantía, ya que se habla de un máximo de 18.000 millones de dólares (cantidad superior a los beneficios del fabricante el pasado año)

El caso es tan grave que el presidente de Volkswagen, Martin Winterkorn, dimitió asumiendo la responsabilidad en el escándalo por la manipulación de las emisiones de gases contaminantes en vehículos diesel en EEUU, aunque aseguró no haber hecho personalmente “nada mal”.

¿Qué hizo Volkswagen en los vehículos?

Instaló un software capaz de reconocer que el coche era sometido a un control de contaminación, para a continuación activar una serie de medidas para que el nivel de emisiones se mantuviese dentro de los límites legales. El sistema se apagaba cuando el vehículo era usado con normalidad, pero entonces ya contaminaba entre 10 y 40 veces más de lo permitido. La medida no es ni novedosa ni sofisticada. La reprogramación electrónica es el camino más sencillo y barato para modificar el rendimiento de un motor. Por ejemplo, para obtener de un mismo bloque múltiples variantes de potencia. La cuestión es que cuando se revierta la situación, el coche perderá potencia y agrado de uso.

¿Cuál era la intención del engaño?

Aunque nadie se ha pronunciado en ese sentido y el propio Winterkorn ha asegurado que tampoco él “tiene respuestas a todas las preguntas”, la artimaña sólo tiene una lógica: el ahorro de costes. En lugar de tener que retocar el motor para que cumpla con las emisiones, se instalaba ese programa espía a coste cero o mínimo. Por ejemplo, se estima que conseguir que un automóvil diésel cumpla con la nueva norma Euro 6 oscila entre 500 y 600 dólares. Hace meses, Winterkorn ya dijo atrás que la reducción de cada gramo de CO2 le costaba a la industria inversiones de 100 millones de dólares.Lo curioso es que Volkswagen había hecho una apuesta muy seria por sus coches diésel en EEUU y fue el primer fabricante empeñado en satisfacer la normativa sobre emisiones que había entrado en vigor en 2009. En la actualidad, apenas el 1% de los coches nuevos que se matriculan en el país llevan esta teconología, y la mayoría los despacha la marca alemana. En agosto, una de cada cuatro matriculaciones que hizo fueron de automóviles diésel.

¿Cómo se descubrió el engaño?

La EPA comunicó su investigación a Volkswagen la primavera del año pasado, después de que la Universidad de Virginia realizara unas pruebas a varios vehículos diésel y comprobara la existencia de grandes diferencias entre las emisiones (de NOx) declaradas y las reales: hasta 35 veces más en el caso de un Jetta, y 20 veces más en un Passat. ¿Y quien le había puesto sobre la pista a la Universidad? La ONG International Council of Clean Transportation (ICCT), quien ya había quedado sorprendida al realizar, aunque de forma menos rigurosa, unas pruebas por su cuenta. En ellas también se testó un BMW X5, con el que se obtuvieron valores razonables.

¿A qué se arriesga Volkswagen?

Aparte del enorme desprestigio para su imagen y de que el grupo alemán haya perdido casi 26.000 millones de euros en Bolsa (más de un tercio de su capitalización) en sólo dos jornadas, la multa que se especula podría alcanzar los 37.500 dólares por vehículo manipulado. Eso supondría unos 18.000 millones de dólares, bastante más de lo que el consorcio alemán ganó en 2014, cuando alcanzó unos beneficios históricos de algo más de 11.000 millones. No obstante, no parece que llegue a ese extremo visto lo que ha ocurrido con casos anteriores, como los de Toyota o GM, que se cerraron con multas en el entorno de los 1.000 millones de dólares. Aunque hay una diferencia importante. A estas dos últimas compañías se las pudo acusar de ocultar los fallos, o de no haberlos resuelto con la celeridad necesaria. Pero la actuación de VW ha sido fraudulenta desde el inicio. Quiso engañar y así lo ha admitido con rapidez, en un intento claro de reducir el castigo.









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