¿Puede la inversión en energías limpias convertirse también en un negocio rentable?

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Si los paneles se instalan en las terrazas se puede ahorrar un 10% de la energía que se genera porque no hay necesidad de transportala.

BBCMundo:

Ésta es la apuesta de una empresa española que desde hace ya varios años alquila los tejados de galpones industriales y establecimientos comerciales para instalar en ellos huertos solares.

La idea es aprovechar estos espacios que no tienen ningún uso en particular -en oposición a la construcción de una planta solar en un paraje desierto-, ya que de este modo «evitamos que se pierda un 10% de la energía que se obtiene cuando se la transporta hasta el lugar de consumo.

En un futuro, la idea es poder transformar todas las terrazas en desuso en centros de producción solar.

La motivación de Ecooo es, en principio, involucrar al ciudadano de a pie en la lucha contra el cambio climático. Agudizar el nivel de conciencia sobre la cantidad de CO2 que producimos y cómo cada uno de nosotros puede hacer algo -por pequeño que sea- para reducir su producción.

Por esta razón, las plantas que instalan no sólo ofrecen beneficios al dueño del techo, sino también a todos aquellos que quieran participar, compartiendo la titularidad del huerto.

El dueño de la planta no es el propietario de la fábrica, ni tampoco Ecooo. «La titularidad de la instalación es de la comunidad de bienes, un concepto jurídico que permite la explotación conjunta de un bien por varios comuneros.

Cada inversor puede participar con la cantidad de kilovatios que quiera, según la cantidad de dinero que ponga, y obtendrá una rentabilidad media de cerca del 12%. Las ganancias surgen de la venta de electricidad a la red.

Y como por decreto las empresas eléctricas están obligadas a comprar toda la energía que se produzca de forma limpia y a un precio muy superior al de la generada por los métodos tradicionales, esto se convierte en un negocio imbatible, sobre todo si lo comparas con lo que te puede dar un banco, que no supera el 2% de rentabilidad.

Para darnos una idea, si uno participa en un huerto con 2,5 kilovatios, con un inversión de cerca de US$1.500, el primer año se recupera el 9,4% del capital. Al año once, el capital se recupera por completo.

Los ingresos anuales netos serían de US$140, el interés a favor del inversor del 8,6% y, por sobre todas las cosas, se ahorrarían unas 0,25 toneladas de CO2 al año.

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