Airbus se opone a ley ecológica de la Union Europea

El fabricante global de aviones Airbus se unió al coro de manufactureros que temen que un esquema europeo para cobrarle a las aerolíneas por sus emisiones de carbono pueda provocar una guerra comercial completa, con implicaciones para acuerdos de venta de aeronaves o incluso para la crisis de deuda europea.

El sistema de derechos de emisiones (ETS por su sigla en inglés) de la Unión Europea (UE), introducido el 1 de enero, ha generado una ola de protestas por parte de las aerolíneas de todo el mundo. China llegó a prohibirle a sus aerolíneas que participen en el esquema.

La creciente disputa se produce antes de una cumbre entre China y la UE, en Beijing. El bloque económico espera que China colabore con parte de sus enormes reservas de divisas para ayudar a la zona euro a enfrentar un acumulamiento en la deuda que amenaza a su estabilidad económica.

China es un mercado estratégico para los dos mayores fabricantes de aviones, porque coordina las compras centralmente y regularmente hace pedidos a Airbus y Boeing en series de 100 o más unidades para coincidir con contactos políticos de alto nivel.

El tráfico aéreo nacional de China se cuadruplicó en la última década y se espera que siga creciendo a un ritmo de más de 7% al año al 2030, según investigaciones de Airbus. Boeing estima que China será el segundo mercado más grande para los nuevos aviones después de Estados Unidos entre el 2011 y el 2030.

El año pasado el país asiático postergó la firma final de un acuerdo para comprar 10 naves A380 superjumbos, por un valor de 4,000 millones de dólares para Hong Kong Airlines, en señal de su disgusto por los planes de la Unión Europea.

A mediados de los noventas, se negó a comprar productos franceses, como trigo y aviones de Airbus, en represalia porque Francia le vendió aviones de combate y fragatas a Taiwán.

La semana pasada, Beijing le prohibió a sus aerolíneas que se unan a la ETS sin su permiso, y amenazó con tomar medidas no especificadas para defenderse contra el esquema, que aplica cargos para las emisiones de carbono sobre vuelos dentro y fuera de Europa.

Los Gobiernos extranjeros alegan que Bruselas está excediendo su jurisdicción legal al calcular el costo del carbono sobre el tramo completo, no sólo dentro de Europa.

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