¿Al servicio de quién debe estar la naturaleza?

Por: Marcelo García. En este mundo dominado por los imperialismos, a los que se debe comprender como etapa superior del capitalismo, se hace cada más necesario profundizar sobre algunos conceptos vinculados a la naturaleza, su defensa y al servicio de quién deben estar los recursos naturales existentes en el planeta tierra.
Para aquellos que entendemos a la sociedad como una puja constante y dinámica entre, es de vital importancia considerar esta premisa a la hora de introducirnos en la cuestión ecológica y a partir de allí toma relevancia la siguiente pregunta: ¿al servicio de quién debe estar la naturaleza?.

Teniendo como punto de partida la puja existente entre las clases sociales se debe considerar que el actual mundo capitalista, conducido por los poseedores de los medios de producción, se encuentre en una crisis que probablemente sea terminal y así se comprende la profundización de la explotación de la fuerza de trabajo del hombre y a la vez la de los recursos naturales en general, como así también la concentración de la riqueza y la expansión de la pobreza.
La proliferación del consumismo y el intercambio desmedido de bienes manufacturados han llevado al planeta a un límite peligroso para su existencia, tanto en lo que respecta a la contaminación ambiental como a la utilización y destrucción de riquezas naturales.

La famosa frase planteada por Rosa Luxemburgo se pone al orden del día, o se construye un sistema social equitativo, justo, equilibrado y sustentable o la destrucción puede convertirse en inevitable. Es por eso que hoy más que nunca está al orden del día la dicotomía de ?Socialismo o Barbarie?.
De continuar avanzando el imperialismo en su alocada de carrera por la supervivencia, el panorama de la humanidad esta cernido a la destrucción progresiva, tanto del hombre como de la naturaleza. Este horizonte lejos esta de transformarse en una visión apocalíptica, sino que por el contrario intenta mostrar la senda transitada y los profundos cambios que se deben realizar para evitar continuar avanzando en la degradación del planeta.
Es necesario resaltar un aspecto esencial y es el de la preservación del hombre en su convivencia armónica con la naturaleza. De nada serviría resguardar la naturaleza a cualquier precio si esta no esta al servicio del hombre y tampoco es posible sobreexplotar la naturaleza para conquistar la subsistencia del ser humano sin preservar el hábitat natural.

Arne Naess y George Sessions crearon en 1984 ocho principios que definen la plataforma básica del movimiento de Ecología Profunda, allí enumeraron: ?el florecimiento de la vida posee un valor intrínseco; la riqueza y diversidad de las diferentes formas de vida contribuyen a la realización de estos valores; y los seres humanos no tienen el derecho a disminuir esta riqueza, excepto cuando se trate de necesidades esenciales. El hombre está interfiriendo en forma excesiva con la vida no humana, y el florecimiento de la vida requiere de una sustancial disminución de nuestra población. La política de acción del ser humano frente a la naturaleza debe cambiar y estos cambios tendrán consecuencias en el ámbito económico, ideológico y tecnológico. El cambio en la ideología consistirá en adoptar una nueva forma de apreciar lo que es la calidad de vida?.

Es imposible concebir la preservación de la naturaleza si el fin no está circunscripto al aprovechamiento y el disfrute del pueblo y los trabajadores. Por citar tan solo un ejemplo: de qué sirve la protección de un parque nacional si el mismo no puede ser disfrutado y visitado por los sectores que en este mundo capitalista están signados por la pobreza, la desocupación, la superexplotación horaria en los lugares de trabajo, a la contaminación en sus lugares de trabajo, etc. De nada serviría ese espacio natural si tan solo estuviera destinado a terratenientes domésticos, magnates extranjeros o acaudalados turistas internacionales.
De la misma manera en que se protege la naturaleza se debería luchar contra la inacción del Estado o la concreción de políticas entreguistas que hunden a amplias capas sociales en la pobreza, la miseria y la desocupación, aunque la gran tarea es cambiar el sistema capitalista por otro socialista. Es imposible preservar el medio ambiente si de manera conjunta no se le da un objetivo social y esa búsqueda debe estar orientada a eliminar las desigualdades y crear un mundo mas justo, digno de ser vivido y en el que los hombres y la naturaleza vivan en equilibrio constante.

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