Argentina: Apuesta por el futuro

La preocupación por las energías renovables ya no es sólo una cuestión de conciencia medioambiental. Las Administraciones están incluyendo en sus normativas apartados exclusivos para fomentar su uso mediante subvenciones o ayudas y una de las que está más presente es la energía solar. Las nuevas viviendas construidas desde el año 2007 tienen la obligación de contar con placas térmicas para el uso familiar. El apartado económico es fundamental para promover la instalación de placas solares, ya que la concienciación ambiental está lejos de promover este tipo de iniciativas. La solar es una fuente energética que puede suponer un gran ahorro económico, además de que reduce la emisión de gases contaminantes y disminuye la dependencia de los combustibles fósiles. En Córdoba, ya son muchos los hogares cordobeses que se han acogido a las subvenciones de la Junta de Andalucía, que sufraga hasta el 30% del coste de la instalación de la placa. El nuevo Código Técnico de Edificación, además, contempla desde el año pasado la obligatoriedad de incluir una placa termosolar en las viviendas, con un tamaño determinado dependiendo de los metros que ocupe la casa. Estas placas individuales son de consumo propio, es decir, que el dispositivo por sí solo es capaz de calentar el agua que pasa por las tuberías. Este mecanismo no es muy abundante en los hogares cordobeses, y los que lo tienen necesitan otro de apoyo, ya que la energía que generan para calentar agua es muy limitada y puede ser suficiente en épocas de mucho frío o cuando el sol se luce. Precisamente esta falta de autonomía es la responsable de que la energía solar todavía no sea una realidad. Aún así, los esfuerzos de las Administraciones se focalizan en su fomento.

Así, las viviendas de protección oficial (VPO) también están obligadas a reservar un espacio para ubicar las placas desde 2007. La urbanización construida por Vimcorsa junto a la glorieta de Ibn Zaydun y la que se tiene previsto entregar en mayo en el Polígono Guadalquivir están adaptadas ya a esta nueva normativa. La Consejería de Innovación tramita la puesta en marcha de 11 plantas termosolares para la generación de energía eléctrica en la provincia. Cada una de ellas tiene una potencia de casi 50 megavatios y creará unos 250 puestos de trabajo con su construcción y otros 50 para su mantenimiento.

Si la termosolar es una energía por descubrir, a la fotovoltaica le ocurre todo lo contrario. Innovación ha autorizado el funcionamiento de 339 instalaciones en toda la provincia con un potencial total de 36.347 kilovatios y tramita en la actualidad más de 2.000 solicitudes. Estas plantas consiguen generar energía que se vierte a la red eléctrica, que es quien la distribuye. La fotovoltaica se ha convertido para muchas familias y empresas en una inversión a modo de negocio, ya que la energía no la usa directamente el hogar o la industria que lo genera, sino que se vende a la red. El ahorro puede ser significativo ya que parte de la factura de la luz se puede financiar con el dinero que se recibe por la venta de los kilovatios producidos.

Esta relación comercial se produce en Córdoba a través de Sevillana Endesa, quien se encarga de montar la planta fotovoltaica y dejarla lista para su funcionamiento. La industria tiene pendiente en la provincia 596 peticiones de empresas y particulares para instalar placas. Para alojar uno de estos dispositivios medios que producej unos 20 kilovatios se necesitaría una vivienda de 400 metros cuadrados. Endesa prima con 0,34 céntimos el kilovatio generado.

En Córdoba se da la situación de que algunos chalés aislados usan este tipo de placas para generar su propia energía, aunque resulta muy costosa y sólo es rentable es casos excepcionales. La mayoría de los que se deciden por esta fuente lo hacen a modo de negocio o ahorro. Las empresas o los llamados huertos solares son los principales modos de verter esta energía a la red, que luego se distribuye.

Las plantas solares termoeléctricas son una opción energética relativamente joven nacida en Norteamérica. Las primeras tuvieron un desarrollo destacado en los Estados Unidos entre los años 1985 y 1991 hasta alcanzar las nueve instaladas -todas ellas en el desierto de Mojave, en Cailfornia- con una potencia total de 354 megavatios. Las dos mayores -de 80 megavatios- se construyeron en los años 1990 y 1991, y problemas de la sociedad propietaria de las mismas, la supresión de incentivos, la liberalización energética en California y otros problemas trajeron consigo que a partir de esa fecha no se levantaran nuevas plantas pese al potencial energético existente en ese país.

En España, el Plan de Energías Renovables, fijó el objetivo de alcanzar los 500 megavatios en 2010. Acciona, por ejemplo, prevé haber concluido para esta fecha cuatro plantas -dos en Palma del Río y y dos en las localidades extremeñas de Alvarado y Majadas-. En concreto, las instalaciones ubicadas en la localidad de la Vega, con un presupuesto de 500 millones de euros, producirán 244 millones de kilovatios hora al año, equivalentes al consumo que precisarían más de 75.000 hogares.

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