Bambú, un aliado contra el calentamiento global

Por: Daniel Galilea. Para los orientales la caña del bambú es un símbolo de crecimiento, perseverancia y paciencia. Una vez plantada la semilla, hay que regarla y cuidarla durante siete años sin saber si germinará o no. Ello supone un ejercicio de confianza ya que implica centrarse en «hacer lo que hay que hacer» aquí y ahora, dejando de lado las expectativas futuras.Cuando el brote asoma de la tierra, en apenas tres semanas el bambú puede alcanzar una altura de siete o más metros.

Las culturas asiáticas también ven en la prodigiosa planta un ejemplo de la conducta ideal del ser humano, quien para prosperar y prevalecer debe hacer gala de la flexibilidad y a la vez de la fortaleza del bambú ante los embates de la vida, recibiéndolos sin quebrarse.

En Occidente, el bambú ha despertado el interés debido a su potencial en la lucha contra el cambio climático, ya que este vegetal barato y resistente, tiene una gran capacidad de absorber dióxido de carbono, que lo convierte en un aliado para mitigar los efectos del calentamiento global.Un estudio de la Red Internacional del Bambú y Ratán (Inbar, por sus siglas en inglés) señala que en una década, una hectárea de bambú «Phyllostachys pubescens» captura 30 toneladas de dióxido de carbono (CO2).

Los bosques, junto con los océanos, son uno de los principales «sumideros» naturales donde se deposita el (CO2) que produce las actividades humanas, absorbiendo los gases procedentes de la quema de los combustibles fósiles en el planeta, como son el petróleo, el carbón, el gas y sus derivados.Este proceso de absorción del CO2 −un gas incoloro, inodoro e incombustible que se encuentra en baja concentración en el aire− es importante porque tiene un efecto mitigador frente a los efectos del cambio climático, como el calentamiento global.Pero también se le considera el principal gas que contribuye al cambio climático o calentamiento progresivo del planeta, un proceso que podría generar catástrofes ambientales, como huracanes, tsunamis, terremotos, erupciones volcánicas, tormentas intensas, inundaciones, sequías.Las virtudes del «acero vegetal»El bambú, en términos relativos a su peso, «es más resistente que el acero, más barato que la madera, utiliza mucha menos energía en su procesado que el cemento, y puede sortear los terremotos», según Álvaro Cabrera, coordinador regional para América Latina y el Caribe de Inbar.

Existen más de mil especies de bambú en el mundo y un tercio de ellas crece en Latinoamérica.El cultivo del bambú de las especies Angustifolia y Bambusa Vulgaris tiene «posibilidades de sustituir a la madera en la construcción», según un informe del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México.Además, la fibra del bambú es de gran utilidad para construir viviendas capaces de resistir desastres naturales como ciclones, terremotos y tormentas.Durante la reciente conferencia de la ONU sobre el cambio Climático celebrada en Cancún, México, Coosje Hoogendoom, directora general de Inbar, destacó que el bambú «es un gran recurso para impulsar el desarrollo económico y puede adquirirse fácilmente en África, Asia y Latinoamérica».Precisamente en Centroamérica, investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR), han patentado un invento arquitectónico que facilita las construcciones con bambú.

Conexión bambú

El invento, denominado «Conexión Estructural para Bambú», consiste en una unión universal que permite acoplar las piezas de bambú en cualquier posición para formar con ellas vigas, columnas, cerchas, soportes de entrepisos y paredes, posibilitando edificar estructuras que se adaptan a las condiciones cambiantes del clima.El sistema, que garantiza la utilización segura del bambú como elemento principal en proyectos sostenibles de arquitectura e ingeniería, ha sido inventado y desarrollado por el arquitecto costarricense Alejandro Ugarte Mora, profesor de arquitectura e investigador del Instituto de Investigaciones en Ingeniería (Inii), ambos de la Universidad de Costa Rica (UCR).Según Ugarte Mora, esta nueva conexión estructural posee un mecanismo de afianzamiento flexible que se adapta a la forma del bambú y a las variaciones dimensionales que provoca el clima. Su sistema de placas le permite conectarse a cañas de diversos diámetros y además permite la interconexión de elementos constructivos de otros materiales al bambú.El bambú Guadua es una planta de rápido crecimiento, endémica de América, que permite el equilibrio ecológico y puede contribuir a la conservación de las cuencas de ríos y a estabilizar taludes, agregó el investigador costarricense.

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