Bruselas busca financiación internacional para ayudar a países en desarrollo a reducir sus emisiones

El comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, presentó hoy las propuestas de Bruselas para alcanzar un acuerdo «fuerte y eficaz» en la conferencia que Naciones Unidas organizará en diciembre en Copenhague y que incluye la búsqueda de financiación internacional para ayudar a los países en desarrollo a establecer y cumplir sus propias estrategias para la reducción de emisiones contaminantes.

El Ejecutivo comunitario aboga también por contar en 2015 con un mercado de carbono para los 30 países industrializados que forman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) Se trata de una idea que, en palabras de Dimas, «parece cada vez más realista» y que la Comisión cree que debería ampliarse a las principales economías emergentes antes de 2020. No obstante, es una cuestión sobre la que aún la UE «necesita trabajar» con otros países como Estados Unidos o Japón, indicaron fuentes comunitarias.

La Unión Europea mantiene su objetivo de reducir en un 20 por ciento las emisiones comunitarias de aquí a 2020, un porcentaje que admitiría incrementar hasta el 30 por ciento si otros países desarrollados asumieran un compromiso similar.

Sin embargo, Bruselas considera que es necesario que las emisiones a nivel global se reduzcan al 50 por ciento de los niveles de 1990 en 2050 y, para alcanzar esta cifra, será necesario contar con la actuación de los países en desarrollo. No en vano, las emisiones contaminantes de los países emergentes «están creciendo muy rápidamente», advirtió el comisario.

Dimas explicó en rueda de prensa que los países en desarrollo, a excepción de los más pobres, deberían reducir sus emisiones antes de 2020 entre un 15 y un 30 por ciento, para lo que necesitarán desarrollar estrategias concretas que cubran, especialmente, a los sectores que «compiten» en el mercado internacional. Fuentes comunitarias admitieron que el objetivo del 30 por ciento es colocar «el listón muy alto» a los países en desarrollo y que podría verse «reducido» debido a la recesión.

Las mismas fuentes señalaron que no se cuenta con datos exactos de los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero en estos países durante los años de referencia que se utilizan para calcular los objetivos. Por ello señalaron la posibilidad de establecer «mecanismos de medición» durante la cita en Copenhague y «desarrollar sus estrategias a partir de ahí» para rebajar entre un 15 y un 30 por ciento las emisiones respecto a las que se producirían de no intervenir.

El comisario Dimas dijo también que espera que gracias a las recomendaciones presentadas este miércoles se pueda «avanzar» en lo que se refiere al apoyo financiero que la UE dará a los países en desarrollo, pero, advirtió, «habrá que esperar a Copenhague para ver cuál es el grado de compromiso de estos países». Una de las fórmulas propuestas por la Comisión para que los Veintisiete ayuden a estos países es que los Estados miembros destinen parte de los futuros ingresos por la subasta de derechos de emisiones.

En la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático se espera que los países en vías de desarrollo presenten sus planes para reducir las emisiones, especialmente aquellos considerados ya emergentes, tales como India, China o Sudáfrica.

Según datos de la Comisión Europea, para recortar las emisiones contaminantes hasta los niveles deseados, será necesario «doblar» para 2012 las inversiones en investigación y cambio tecnológico y hasta «cuatriplicarlas» de cara a 2020. De este modo, estima que para reducir las emisiones en los márgenes a los que se aspira, el gasto neto a nivel mundial tendrá que incrementarse en unos 175.000 millones de euros anuales en 2020, de los que los países en desarrollo deberían asumir la mitad.

BUENAS IDEAS, PERO FALTA DINERO

Organizaciones ecologistas como Greenpeace o WWF celebraron las buenas intenciones de la comunicación ‘Hacia un acuerdo completo en Copenhague’ que ha presentado el comisario Dimas, pero lamentaron la falta de compromisos concretos, especialmente en lo que se refiere al apoyo económico a los países más pobres para reducir sus emisiones y adaptarse al impacto del cambio climático.

El director de Política Energética y Clima de Greenpeace, Joris den Blanken, lamentó que el Ejecutivo comunitario haya demostrado que es «incapaz de poner sus euros al nivel de sus compromisos», en referencia a la falta de cifras concretas sobre la ayuda a los países en desarrollo en el documento.

Den Blanken también pidió a los ministros europeos de Medio Ambiente y de Finanzas a que «mejoren esta propuesta y la respalden con compromisos financieros que contribuirán a prevenir desastres económicos y sociales causados por el cambio climático».

Además, Greenpeace instó a los países más ricos a demostrar su compromiso y destinar a la lucha contra el cambio climático al menos 110.000 millones de euros anuales, en concreto para el desarrollo de energías limpias, para combatir la deforestación y otros efectos en comunidades locales y para ayudar a los países en desarrollo a su adaptación en esta lucha.

A la Unión Europea le pide un esfuerzo de 25.000 millones y que incremente a un 40 por ciento su objetivo de reducción de emisiones en 2020 con respecto a 1990, de modo que la meta sea una rebaja del 30% en territorio comunitario y un 10 por ciento adicional apoyando la reducción en países en desarrollo.

Por su parte, el responsable de WWF para una Iniciativa Global sobre el Clima, Kim Carstensen, pidió a la Unión Europea que «deje de adelantar lo que el resto del mundo debería hacer y se concentre en lo que Europa debería hacer si quiere reclamar para sí el papel de líder en la lucha contra el cambio climático».

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